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Vivencia emocional en la infancia

 

El ser humano es un ser emocional que no puede separase de sus emociones. Las emociones forman parte de las personas y todos tenemos una vivencia afectiva relacionada con nuestras emociones, que sería nuestra manera de vivir las mismas. En la infancia está vivencia suele ser más intensa, ya que el cerebro del niño es un cerebro emocional.

 

La vivencia emocional en la infancia

La vivencia emocional, forma parte de la propia emoción, es algo único y especifico de cada persona. No podemos tener una emoción sin vivir la misma.

La vivencia afectiva  hace referencia a la experiencia personal y subjetiva dotada de carga afectiva de los problemas y experiencias emocionales, es decir cómo vivimos las personas las experiencias emocionales.

La capacidad de responder de manera emocional ante el ambiente y los estímulos está presente desde el nacimiento, por lo tanto el niño tiene una vivencia afectiva desde esos primeros momentos, vivencia que integrará en su mundo interior configurando su desarrollo y su identidad.

Los niños pequeños, aún no disponen de herramientas o recursos cognitivos que sustenten la vivencia emocional y puedan aportar un significado a la misma. Sin embargo, la vivencia afectiva en la infancia es muy intensa, los niños viven las emociones a flor de piel, pasan el día de emoción en emoción, ya que a través de sus emociones conocen e interpretan el mundo, pero ¿Cómo viven los niños  las emociones?

Vivencia emocional

¿Cómo viven las emociones los niños?

  • En un primer momento las emociones son reacciones necesarias para la supervivencia, el niño responde con vivencias afectivas de agrado o desagrado hacía aquello que es bueno o malo para él. Así tendera a vivir con agrado aquello que es bueno para él y con desagrado lo que es malo para él.
  • Estas vivencias afectivas aún son elementales, pero tienen una importancia crucial para la supervivencia y el desarrollo. Si el bebé no viviese con agrado situaciones como la alimentación, o el contacto social, no buscaría ser alimentado y su supervivencia no estaría garantizada, tampoco buscaría la interacción con los demás y no podría completar su desarrollo.
  • Estas vivencias elementales de los primeros momentos, se van completando a través de las experiencias que tiene el niño. De un modo inconsciente y, a través de la experiencia, el niño va otorgando un significado emocional de agrado o desagrado, bienestar o malestar a su entorno en el seno de la interacción con el mismo.
  • En este proceso de desarrollo emocional, cobran una gran importancia las vivencias afectivas en la interacción con las figuras de apego, así el niño puede experimentar vivencias agradables o desagradables que configuran su estilo de apego y determinan su desarrollo emocional.

 

Las emociones se viven de un modo intenso, inmersas a su vez en un proceso de desarrollo emocional, donde el niño vive emociones y las integra en su emergente yo. En este proceso no están ajenos los problemas emocionales y la vivencia afectiva asociada a los mismos, en este caso la vivencia será similar a la descrita: el niño experimenta sensaciones de desagrado, que le generan malestar intenso, e integra ese significado en su interioridad. De este modo las sensaciones de malestar son interiorizadas, y de algún modo alimentan el problema emocional, formando parte inseparable del mismo.

 

© 2108 Vivencia emocional en la infancia Celia Rodríguez Ruiz Psicóloga y Pedagoga

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