Instrucciones para educar

Educar es dar para dejar marchar. Dar todo lo que podamos para que otros logren su desarrollo sano y feliz, para que sean capaces de marchar solos.

Educar es dejar ser con amor. Educamos para enseñar a volar a los niños y niñas, para dejarles ser ellos mismos. Para educar hay que amar a quien se educa y solo se puede amar lo que se conoce.

  1. Conocer a aquel al que vamos a educar. Saber qué necesita, qué tiene, qué quiere, qué le gusta, qué tiene que mejorar, qué tiene que cambiar, etc. Conociéndole sabremos cómo puede volar y le ayudaremos a que sepa dónde quiere que le lleve su vuelo, para llegar a su lugar personal de éxito y felicidad.
  2. Después de conocer amar con paciencia y con comprensión. Educar es amar al otro, para dar tenemos que amar. La educación no es un proceso sencillo ni rápido. Tiene sus momentos y su ritmo particular.
  3. Hacerle ver que tiene alas y darle el empujón necesario para  comenzar un camino de crecimiento y desarrollo, lleno de sorpresas y obstáculos.
  4. Debemos acompañar desde la distancia a los pequeños en este camino. Servirles de guía, dejando que por sí mismos descubran los rincones del camino. En el acompañamiento debemos aportar confianza, disciplina, comunicación y ser muy comprensivos y pacientes. Es importante acompañar en el camino ya que estará lleno de luces y sombras, de risas y llantos y debemos estar pendientes de que no abandonen o se pierdan.
  5. Alejarnos en el momento adecuado y simplemente observar su vuelo.

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RECETA PARA EDUCAR

INGREDIENTES: Paciencia, amor, empatía, compañía, disciplina, comprensión, escucha, comunicación, juego, desarrollo, confianza, dejar ser.

  1. Mezcla todos los ingredientes, con mucho cuidado. Si no sabes cuanta cantidad poner, mejor que sobre.
  2. Observa lo que ocurre, los colores que salen de la mezcla
  3. Espera, dedica tiempo a que se prepare la receta, se paciente.
  4. Vigila que no se queme, si ocurre esto, retira con cuidado la parte quemada y echa una dosis extra de amor y confianza.
  5. No existe un tiempo específico de preparación, debemos prestar atención siempre a esta receta, pero cuando este lista veremos un arco iris de luz.
  6. No olvides aprender mientras preparas la receta. Al educar nos educamos, al enseñar aprendemos, de nuestra propia receta estarán saliendo colores, nuevos matices que iluminarán nuestro arco iris personal.

 

Celia Rodríguez Ruiz

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