Consejos para comprar una trona evolutiva

trona evolutiva

Hay artículos prescindibles entre todos los que utilizamos para la crianza del bebé, pero la trona no es uno de ellos. Es más, se trata de unos de los artículos más útiles que se pueden tener en casa: tienen la altura suficiente como para facilitar el alimento del bebé y su enseñanza sobre la rutina de las comidas, permite que esté sentado como un comensal más llegado el momento, tienen diferentes funciones como para que también se sienten a jugar o dormir la siesta y, lo más importante: sirven para potenciar la autonomía del bebé en lo que a su alimentación se refiere.

Entre todos los modelos posibles a escoger, probablemente la trona evolutiva sea el más interesante. A continuación te contamos por qué comprar una trona evolutiva y qué modelo elegir en base a tus necesidades y presupuesto.


Tripp Trapp de Stokke, la trona evolutiva por excelencia

El gran paradigma es la Tripp Trapp de Stokke, una trona de madera minimalista y disponible en muchos colores diferentes que soporta hasta 90 kilos, luego puede servir hasta la edad adulta. Durante todo ese tiempo será plenamente funcional y no romperá la armonía de tu salón o comedor, pues es estética.

Pero de inicio la Tripp Trapp es cara, y para su funcionalidad total hay que comprar aparte accesorios que tampoco son baratos. Y eso que son esenciales, pues vienen a garantizar la seguridad y la comodidad del bebé.

Por suerte, se pueden encontrar muchas alternativas y tronas de imitación a la Stokke en el mercado. Tronas nacidas al calor del éxito de la de Stokke y que funcionan igual de bien, pero son mucho más asequibles. Entre ellas brilla especialmente la Timba de Safety First, pero hay otras: la Beta Plus de Hauck con su Newborn Set, la Sit Up III de Roba Kids, etc. Las analizan al detalle en


Las tronas que se adaptan al crecimiento

La trona evolutiva se caracteriza por los ajustes que presenta para ir adaptándose a la cambiante morfología del niño o la niña, que irá creciendo. Algunas se pueden utilizar desde los cero meses gracias a sus funciones específicas o a la posibilidad de incorporar accesorios que lo permiten, por lo que no hará falta que tengas otros artículos.

Si no es desde que el bebé es recién nacido, sí podrás usarlas desde los seis meses y hasta, como mínimo, los tres años. Durante ese tiempo podrás hacer uso de los diferentes niveles de altura, posiciones de la bandeja (que también se puede retirar por completo en la mayoría de los casos) o el reclinado. El bebé podrá sentirse cómodo y seguro en ella y tú podrás potenciar su autonomía en lo que al terreno de la alimentación se refiere.

Es más, sillas evolutivas como la Tripp Trapp de Stokke permiten su uso como silla para niños más mayores. De hecho, tiene garantía de 7 años.

De bebé a adulto en la misma trona

Depende del tipo de trona, porque si es verdad que muchas duran solo hasta los tres años o poco más, otras pueden llegar a los 10 años y otras soportan tanto peso que se pueden usar hasta la edad adulta.

Esta es una cuestión interesante por dos motivos. En primer lugar, se amortiza con creces el gasto y se prolonga la necesidad de comprar un nuevo mueble en el que el bebé, siendo ya niño, se sienta cómodo para sentarse a comer o realizar otras actividades.

En segundo lugar, debemos tener en cuenta que los niños desarrollan apego hacia las cosas que consideran suyas. Con una trona que dura tanto no hace falta hacer la transición a la silla para adultos, lo que puede que al principio le cueste. La trona será su espacio, y son muchos los casos de niños que aún la siguen usando cuando van al instituto.


Tronas evolutivas de madera, metal y plástico

Es cierto que las tronas que más duran son las de madera, pero las que tienen estructura de metal y plástico también son éxitos de ventas. Ambos tipos presentan unas funciones básicas que las convierten en evolutivas, esto es, la posibilidad de ajustar el asiento y el reposapiés en altura, además de cambiar de posición o retirar la bandeja. Eso como mínimo.

Las de metal son plegables y llegan a ser más cómodas, gracias a los textiles acolchados y al asiento ergonómico. Además, suelen incorporar funciones extra que no tienen las de madera, tales como el reclinado que permite al bebé dormir al siesta después de las comidas.

Cuando están montadas y en uso suelen ocupar más espacio que las de madera, pero lo suplen con la posibilidad de plegado que presentan la mayoría de ellas, y que en algunos casos llega a ser muy compacto. Encontramos ejemplos en la Polly Progres5 o la Polly 2 Star de Chicco, dos de las más exitosas de su categoría.

En resumen, comprar una trona evolutiva merece la pena para garantizar la comodidad y seguridad del niño mientras la use, sea desde los cero o los seis meses, sea hasta los tres años o hasta que es un adulto. Y hay una variedad bastante amplia en el mercado que las divide en dos grandes tipos: las de madera y las plegables de metal y plástico. Lo mejor es estudiar en profundidad las ventajas y desventajas de cada tipo en relación a las necesidades para tomar una decisión coherente y, lo más importante: conseguir que tu hijo coma de todo, bien y de forma autónoma.

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