Técnicas de relajación para niños con autismo

Técnicas de relajación para niños con autismo

Es frecuente que los niños con autismo tengan berrinches o ataques de ansiedad que los lleven a momentos de tensión, gritos, llanto y pataleo. Por esa razón, conocer técnicas de relajación para niños con autismo nos podría ayudar para que, frente a una crisis, podamos intervenir (como docentes, padres, pedagogos o cualquier profesional de la salud) de la manera adecuada.

Antes de mencionar las técnicas de relajación, es importante recordar que debemos conocer al niño con autismo ya que, al tratarse de un amplio espectro, aquello que le agrade o desagrade al niño suele ser muy personal.


Recomendaciones previas para utilizar las técnicas con niños TEA

Para lograr una mayor efectividad con las técnicas de relajación para niños con autismo, es importante que tengas en cuenta las siguientes recomendaciones:

  1. Anticiparse a la reacción del niño. Es importante conocerle para poder detectar aquello que puede molestarle (ruidos molestos, colores fuertes, olores intensos, cambios de rutinas, etc).
  2. Si una técnica no te da resultado, no la descartes. Pruébala en otro momento y encuentra aquella que más le agrade a tu peque.
  3. Paciencia. No lograremos mucho si nosotros mismos perdemos los estribos. Es por eso que debemos ser pacientes con el peque y con nosotros mismos. Si no logramos apaciguar una crisis, no debemos darnos por vencido sino probar de otra forma ante otra crisis. Tarde o temprano encontraremos la forma de ayudar al peque.

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6 Técnicas de relajación para niños con autismo

Tocando una campana

Para esta técnica deberás pedirle al niño que preste atención mientras tú u otro adulto tocan una pequeña campana. Sugerimos que la campana no sea demasiado grande ni ruidosa pues no nos interesa demasiado el sonido que emita sino las vibraciones de esta.

Tras tocar la campana, pídele al niño que la toque y que sienta las pequeñas vibraciones sobre la yema de sus dedos.

Un paseo consiente

Esta técnica se puede emplear en peques que tengan lenguaje. Es decir, que puedan compartir con el adulto un feedback de comunicación.

Se le pide al niño que, cuando realicen un paseo por el parque, describa cada uno de los sonidos que escuche. Podría imitar el sonido o simplemente mencionarlo. El peque podría sentir, por ejemplo, la brisa suave que pega en su cabello. Entonces tendríamos que pedirle que nos marque o indique cada sonido a medida que los vaya sintiendo.

Enfocándose en una parte del cuerpo

Esta técnica, aunque también nos serviría en caso que el peque ya pueda hablar con el adulto, nos ayudará a controlar su estado de ánimo en un momento de crisis.

Ante una situación que al peque lo altere, debemos pedirle que se concentre en una parte del cuerpo. Por ejemplo, si se ha puesto nervioso porque ha llegado una nueva persona podríamos decirle que se enfoque en mira y observar sus pies. Es importante acompañar al niño en este momento ya que a menudo necesitará de nuestra palabra, pero otras veces solo requerirá de nuestra presencia para guiarle con las manos (recordemos que ante un berrinche puede ser inútil intentar hablar con el peque).

El aroma agradable

Frente a una crisis que pueda presentar el niño con TEA es importante acudir a un registro olfativo ya que desde lo sensorial podría ayudarle a que la crisis sea más leve. No obstante, sugerimos que se tenga un registro previo de aquellos aromas que podrían agradar al niño. Por ejemplo, podría ser esencia de lavanda, limón, algún perfume (que no sea muy fuerte), etc.

Hacer burbujas

Generalmente, la técnica con burbujas permite a los niños con autismo calmarse y enfocarse nuevamente un objetivo, evitando que la crisis se agrave. Para ello, es importante anticiparse y disponer de agua y jabón para poder preparar burbujas de forma casera. Cuando el niño se enfrente a una crisis podemos acudir suavemente a la realización de las burbujas procurando que el niño nos mire para evitar un grado más agudo de las crisis.

El frasco de purpurina

Esta técnica se utiliza mucho para niños con TEA y para bebés también. Se debe tener preparado con anterioridad un frasco transparente con aceite para bebé, agua y purpurina. Cuando el niño comience a alterarse, se debe colocar el frasco frente a él. Luego podemos rotar el frasco para mostrarle como, lentamente, la purpurina gira de un lado hacia el otro.

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