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Técnicas para conseguir que los pequeños duerman sin llantos

Es habitual que los niños y niñas menores de cinco años presenten dificultades para dormirse. En concreto es muy común que cuando le dejamos solo en su cuna o cama, empiecen a llorar hasta que los adultos le cogen en brazos.

El sueño es fundamental, para un desarrollo y crecimiento sano. Es muy importante que los niños y niñas duerman las suficientes horas y que aprendan a conciliar el sueño sin dificultad. Pero en muchas ocasiones nos encontramos con situaciones en las que los niños y niñas se alteran y lloran cuando se ven solos en su cuna o cama. Esta situación es desesperante para las familias, pasan demasiado tiempo intentando dormir al pequeño y no lo consiguen, perdiendo ellos mismos horas de descanso.

dormir sin llantos

Estas dificultades de los niños y niñas con el sueño, a pesar de ser molestas, no constituyen ningún problema grave, por el que debamos alarmarnos. Las dificultades son fruto de un inadecuado aprendizaje de los hábitos de sueño. Estas dificultades se pueden remediar cambiando las conductas de los adultos, para que el pequeño aprenda poco a poco a quedarse dormido.

Pero ante esta situación podemos emplear una técnica, que consiste en eliminar gradualmente las conductas de queja y los llantos de los niños y niñas. Con la que se consigue fomentar en los pequeños hábitos de sueño adecuado, y un descanso en los adultos.

TÉCNICA PARA ELIMINAR LAS CONDUCTAS DE QUEJA Y LOS LLANTOS PARA DORMIR

  1. Presta atención a las condiciones del dormitorio. Estas deben ser las adecuadas para facilitar el sueño. La temperatura debe ser adecuada (ni demasiado calor, ni demasiado frio), debe ser un espacio tranquilo, sin ruidos.
  2. Vigila los aspectos que pueden interferir en el sueño del niño/a. Las actividades o bebidas excitantes a última hora de la tarde incidirán sobre el estado de relajación de los niños y niñas, haciendo que sea más complicado conciliar el sueño.
  3. Realiza una rutina de actividades relajantes como ritual antes de irse a dormir. Estas actividades, serán baño, música relajante, cuento, etc. Con esto le inducimos en el estado de relajación adecuado para dormir. Estas actividades le servirán al pequeño como estimulo (o señal), que asocie a la hora de irse a dormir. Es adecuado que sean actividades compartidas con los padres y que resulten agradables para los niños y niñas.
  4. Inmediatamente después de estas actividades, llevamos al niño/a a la cama, cogiendo su muñeco o peluche preferido. Le colocamos para dormir y le decimos frases del tipo: papá y mamá quieren que aprendas a dormir solo, vas a quedarte aquí en tu cuna con tu muñeco, que dormirá a tu lado. Buenas noches cariño. Después de decirle esto salimos de la habitación, es fundamental que le niño/a este despierto cuando salgamos de la habitación, ya que el objetivo es que aprenda a conciliar el sueño solo.
  5. Es normal que en un principio el pequeño comience a llorar cuando se quede solo. Ha aprendido que cuando lo hace acudimos en su ayuda y le cogemos en brazos, para calmarle y dormirle. El objetivo es eliminar esta conducta de forma gradual. Para ello calmaremos al niño/a, no debemos tampoco dejarle solo, pero aumentaremos el tiempo de espera. Así poco a poco el pequeño se irá acostumbrado a esperar nuestra llegada un poquito más.
  6. Los tiempos de espera son los mostrados a continuación
    • Primer día: cuando el niño/a llore, le haremos esperar 1 minuto antes de entrar a relajarle. Le relajamos y salimos de nuevo del cuarto, puede que continúe llorando, las siguientes esperas serán de 3, 5 y 5 minutos. Haremos esto hasta que el pequeño se quede dormido.
    • Segundo día: Si el niño/a llora, esperaremos 3 minutos para entrar a consolarle. De nuevo le dejamos solo y a continuación si vuelve a llorar, esperamos los siguientes tiempos, 5, 7 y 7 minutos.
    • Tercer día: la primera espera será de 5 minutos. Y las sucesivas esperas serán de 7, 9 y 9 minutos.
    • Cuarto día: La primera vez que llore le haremos esperar 7 minutos y las siguientes ocasiones de llanto esperaremos 9, 11 y 11 minutos.
    • Quinto día: La primera espera será de 9 minutos y las siguientes de 11 y 13 minutos.
    • Sexto día: Si el niño/a llora, esperaremos fuera del cuarto 11 minutos antes de entrar a calmarle. Las sucesivas esperas serán de 13 y 15 minutos.
    • Séptimo día: La primera espera será de 13 minutos, la siguiente de 15 y las demás de 17 minutos.
    • Cuando el niño/a llore o se queje, esperaremos los tiempos especificados antes de entrar a relajarle. Es bueno que entremos ya que calmamos su ansiedad y le hacemos ver que estamos con él. Estas entradas deben ser breves, no pasaremos demasiado tiempo dentro del cuarto, solo lo suficiente para calmarle.
    • Cuando entremos usaremos frases cariñosas para relajarle.

 

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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