Los progenitores tóxicos

La tarea de educar y criar a los niños y niñas no siempre es una tarea sencilla. En muchas ocasiones, inmersos en esta tarea, podemos caer en actitudes y errores tóxicos con graves consecuencias en el desarrollo de nuestros hijos e hijas. Es muy importante prestar atención a aquellos patrones de conducta, actitudes y vínculos que depositamos en los niños y niñas, ya que en muchas ocasiones estamos desarrollando de manera inconsciente un modo de proceder con consecuencias para la felicidad presente y futura de nuestros niños y niñas.

Los progenitores tóxicos

 

Un progenitor tóxico es aquel que de modo inconsciente, lleva a cabo unas actuaciones que resultan tóxicas para el desarrollo del niño o niña. Estas actuaciones recogen un conjunto de actitudes, creencias, conductas, afectos y emociones que dan a determinar la manera de relacionarse con los hijos e hijas, y lo harán de modo perjudicial.

Los progenitores tóxicos sin darse cuenta, mantienen un rol y unas actitudes muy peligrosas que dañan de manera irreversible el desarrollo de sus hijos e hijas.

Los progenitores tóxicos

Características de los progenitores tóxicos

Los progenitores tóxicos son aquellos que mantienen una actitud basada en el control excesivo. Son padres y madres demasiado controladores, que ejercen el control y no dejan ser a sus hijos e hijas, pretenden que alcancen unas metas determinadas y para ello no dudan en controlar todo. Los progenitores tóxicos emplean diferentes recursos, todos ellos nocivos, para someterse a sus hijos e hijas a su control: humillación, comparación, manipulación, etc. Tratan de controlar desde la forma de vestir, la manera de hablar, hasta las amistades de sus hijos e hijas, y no solo durante la niñez. Esta tendencia de control y toxicidad se extiende hasta la adultez, llegando a intentar controlar hasta la pareja de sus hijos e hijas.

Consecuencias en los niños y niñas de los progenitores tóxicos

Los progenitores tóxicos ejercen un estilo educativo que atenta contra la salud emocional y mental de sus hijos e hijas, en el momento presente y en su futuro. Las técnicas empleadas para ejercer el control son muy dañinas y dejan una profunda y dolorosa huella.

  • Minan la autoestima de los niños y niñas. Ésta se apoya en un autoconcepto poco adaptado y sesgado. Ante la percepción de poca aceptación por parte de los progenitores, los niños y niñas tienen dificultades para aceptarse.
  • Generan una falta de confianza y de seguridad importante que va a provocar que teman enfrentarse a sus retos.
  • Desarrollan personalidades dependientes que anhelan y buscan la aceptación y hacen lo que sea por conseguirlo, hasta meterse en relaciones tóxicas y perjudiciales para ellos.

¿Por qué de los progenitores tóxicos?

Los progenitores tóxicos, no son conscientes de sus actitudes y acciones nocivas. Este patrón de actuación suele ser el mismo que tuvieron sus progenitores con ellos. Sometidos a esa presión y teniendo las mismas consecuencias perjudiciales, sin darse cuenta repiten la actuación con sus hijos e hijas.

Necesitan controlar en un anhelo de tomar el control arrebatado por sus propios padres y madres durante su infancia. Ejercer el control sobre sus hijos e hijas es una ficticia ilusión sobre su propio control. La necesidad de control se une con la necesidad de no sentirse solos, al controlar a los hijos e hijas tienen la falsa sensación de mantenerlos cerca. Piensan que si sus hijos les necesitan estarán con ellos. Desgraciadamente obtienen el efecto contrario la soledad.

Cómo actuar ante los progenitores tóxicos

  • En primer lugar analiza las conductas que tienes con tus hijos e hijas e identifica aquellas actuaciones tóxicas que puedes llevar a cabo.
  • Piensa si alguna vez tu padre o tu madre desarrollaron esos patrones contigo y cómo te sentías. Valora la situación y ten en cuenta que tal vez ha llegado el momento de desbloquear ese patrón y de superar aquel momento.
  • Presta atención a tus emociones en relación con tus hijos e hijas. Y piensa que el control no te asegura su compañía y no supone tu control.
  • Desarrolla la inteligencia emocional y explícales a tus hijos e hijas cómo te sientes. Ayúdales a ellos también a identificar sus emociones.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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