Ser profesor de Educación Infantil: ¿Con vocación o sin ella?

Convertirte en profesor de Educación Infantil y enseñar a los niños en su más tierna infancia, hasta los seis años, es una de las labores más vocacionales y gratificantes que existen dentro de la profesión docente. Es la etapa más importante en la formación de las personas. A esas edades tan cortas, los niños son moldeables y sus experiencias marcan su futura personalidad como adultos.

Cómo hacerte profesor de Educación Infantil es algo de lo que puedes hacerte una idea haciendo un repaso de todo lo que se estudia en educación infantil aquí. Conviene que te informes de las materias y de los centros de Formación Profesional que imparten estos estudios necesarios para obtener el título de técnico superior de Educación Infantil. Pero no todo el mundo vale para ello. Veamos…

¿Te gustan los niños? Estupendo. Es una condición imprescindible para desarrollar plenamente tu trabajo como educador infantil. Pero no es suficiente; no vale sólo con esto. Has de reunir una serie de capacidades y habilidades para la enseñanza. Por ejemplo, y es obvio, que te guste. Además, que seas una persona creativa y que tengas inquietudes e iniciativas innovadoras, y que quieras actualizar los métodos de educación para estar al día siempre.

Si tienes la vocación necesaria y estas condiciones, puedes pensar en desarrollar tu profesión como técnico superior de Educación Infantil, siguiendo para ello los cursos de Formación Profesional homologados.

El técnico superior en Educación Infantil es el educador durante el primer ciclo de la etapa escolar del niño: la Educación Infantil. Puede desarrollar su trabajo en instituciones docentes y en programas específicos con niños hasta los seis años, edad a partir de la cual los chavales ingresan en la Educación Primaria.


Constante actualización

Al ser una labor educativa muy especializada, que actúa sobre un sector de población tan sumamente sensible como es la infancia, el profesional docente debe de estar preparado para desenvolverse con soltura y trabajar tanto en las aulas de un colegio como, de la misma manera, en ludotecas, en casas de cultura, en bibliotecas o en granjas escuela, entre otros entornos. Ha de ser el primer dinamizador de las actividades formativas de los niños allá donde sea preciso realizarlas.

El profesor de Educación Infantil debe tener los conocimientos necesarios para saber programar, diseñar y llevar a cabo actividades educativas, en íntima relación con el juego y el ocio. Hay que tener en cuenta que los niños de estas edades (hasta los seis años) aprenden mejor cuando juegan y se divierten.

El profesor debe de acompañar y guiar a los niños en el proceso que para ellos supone el descubrimiento de su entorno, del mundo y de su propio yo; ayudarles en su sociabilización y ser capaz de evaluar progresivamente los resultados que se vayan dando de todo este proceso. Es una labor apasionante para quien le guste, pero al mismo tiempo exigente y de gran responsabilidad. Requiere de una constante actualización de conocimientos y saber mantener una relación estrecha y fluida tanto con los niños a los que educa como con sus padres.


Prestigio de la Educación Infantil

La Formación Profesional de Educación Infantil sienta las bases para poder desarrollar esta profesión. Está muy reconocida y su prestigio es creciente por los conocimientos técnicos y prácticos que se adquieren.

Estos conocimientos técnicos abarcan las técnicas de educación infantil, o didáctica; saber desarrollar en los niños su autonomía personal; tener conocimientos de salud infantil y poder prestar los primeros auxilios en caso de necesidad; aprender la metodología y las dinámicas de grupos en el juego infantil; tener conocimientos de expresión y comunicación; aprender las tácticas de desarrollo cognitivo y motor y un largo etcétera, que entra de lleno en las tareas de fomentar el desarrollo socioafectivo del niño, sus habilidades sociales o la atención a menores que se ven en situaciones de riesgo social

Hay que realizar un Proyecto, en el que deberás de demostrar que puedes analizar el contexto en el que vas a trabajar; que sabes diseñar y organizar distintas actividades y establecer unos criterios de evaluación.


Grandes retos de la Educación Infantil

Cada año, cerca de dos millones de niños tienen sus primeras vivencias escolares en las aulas de casi veintitrés mil centros de Enseñanza Infantil y de Enseñanza Especial públicos y privados que hay en nuestro país. Por esto, la Educación Infantil es fundamental para el desarrollo del niño y debe de contar con los mismos recursos que el resto de los ciclos formativos en la enseñanza, algo que no siempre ocurre y que colectivos profesionales como la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE) reclama continuamente.

La Educación Infantil es mucho más que una etapa para preparar a los niños a cursar Primaria. Es un ciclo formativo muy especial, con sus características y dificultades propias.

El reto de la Educación Infantil no sólo es la mejora de la calidad formativa para los niños, sino también conseguir que la población en general, y los padres de los niños y los poderes públicos en particular, se mentalicen acerca de la necesidad de llevar a cabo unas políticas propias y convertir a la Educación Infantil en una etapa docente con carácter universal, de calidad y obligatoria.

Al no ser obligatoria, muchos consideran la Educación Infantil como un mero recurso para la conciliación laboral de los padres: tener al niño entretenido y atendido durante la jornada de trabajo de los progenitores. Pero en realidad es un derecho fundamental de cualquier niño a ser educado.

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