Los peligros de la obediencia ¿Educar para que sean obedientes o para que piensen?

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Para muchas familias es muy importante que sus hijos sean obedientes, pero ¿qué entendemos por obediencia? Si se trata de seguir normas y reglas sin cuestionarlas o sin protestar puede ser contraproducente para su educación y conlleva importantes peligros. El niño que es educado para obedecer sin pensar, generalizará esa manera de actuar y tenderá a repetirla en futuras ocasiones y circunstancias.

 

Los peligros de la obediencia

La obediencia es un tema muy importante para muchas familias, en numerosas ocasiones los padres y madres mencionan la importancia de que sus hijos les hagan caso sin cuestionar y sin poner pegas a lo que les piden. Esto puede parecer muy importante, ya que como padres podemos pensar que sabemos lo que es mejor para los niños y no tenemos tiempo para explicarles porque es así.

 

obediencia

 

Sin embargo, esto puede no ser adecuado, si educamos a los niños para que obedezcan sin pensar nos enfrentamos a muchos peligros:

  • El niño cuestiona sus decisiones y antepone la orden impuesta a lo que él considera correcto.
  • El niño crecerá e interiorizará esa manera de actuar, convirtiéndola en un hábito y llevándola a cabo en diversas situaciones, y por lo tanto tenderá a seguir las órdenes de otros, aún por encima de sus valores.
  • Si se limitan a obedecer, no les estamos educando para que decidan por si mismos. Les educamos para que sean indecisos y les cueste tomar decisiones que regulen su propia conducta.

 

¿Educar para que sean obedientes o para que piensen?

Si nos detenemos a reflexionar, seguramente nos encontremos ante un dilema, por un lado queremos que los niños sean obedientes, pero por otro lado queremos que piensen y que no se acostumbren a hacer lo que les ordenan los demás sin pensar, y olvidando sus valores.

La clave está en la disciplina positiva la educación en valores y el desarrollo de la autonomía y la responsabilidad, así como la educación para que piensen con criterio.

  • Disciplina positiva. Se trata de ofrecer una disciplina basada en el respeto y alejada de fórmulas autoritarias. Es un tipo de disciplina que se asienta en bases democráticas, donde las normas no son impuestas sino consensuadas y acordadas, donde se escucha la opinión del niño y donde se cumplen las normas por un acuerdo.
  • Educación en valores. Una educación en valores que se antepongan a la obediencia ciega, se trata de educar para que tengan unos valores que les sirvan como guía de conducta.
  • Desarrollo de la autonomía y de la responsabilidad. Si nos paramos a pensar seguramente lo que buscamos es que el niño sepa cuál es la manera correcta de comportarse y que pueda seguir esa manera sin necesidad de seguir una orden externa. Para lograr esto es necesario educar para el desarrollo de la autonomía y de la responsabilidad, el niño que es autónomo puede tomar decisiones responsables por sí mismo. Pero para ello necesitamos dejarle su espacio y ser conscientes de que nos van a desobedecer y esto es necesario para su desarrollo.
  • El pensamiento crítico. El último punto, pero no menos importante es el desarrollo del pensamiento crítico, el niño tiene que aprender a pensar por sí mismo y confiar en su propio criterio sin necesidad de recibir órdenes o aprobación externa.

 

© 2018 Los peligros de la obediencia. Celia Rodríguez Ruiz Psicóloga y Pedagoga

@educa_aprende

 

 

 

2 Comments

  1. Carlos Pure Rivera 1 marzo, 2018
  2. Buyviagra 14 marzo, 2018

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