¿Por qué no debemos comparar a nuestros hijos con los de nuestros amigos?

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Comparar a nuestros hijos con los de nuestros amigos, es contraproducente para que los niños afirmen su identidad y puedan tener una buena autoestima.

Cada niño es un ser humano único, que cuenta con sus propias características individuales, cualidades y habilidades específicas.

Las comparaciones tienden a ser odiosas y sobre todo, si se trata de los niños que están en proceso de desarrollar su identidad personal.

En este post te comentaremos, sobre por qué no debemos comparar a nuestros hijos con los de nuestros amigos y todos los aspectos negativos, que seguramente no conoces sobre este tema.


¿Por qué los padres comparan a sus hijos con los de otros padres?

Hay padres que en su deseo de ayudar a sus hijos a mejorar, tienden a hacer comparaciones con otros niños o con sus hermanos, pudiendo esto, despertar rivalidades y celos entre hermanos.

Definitivamente, los padres que comparan a uno de sus hijos con sus hermanos caen en un grave error, al destacar cualidades como por ejemplo; si uno de sus hijos es fuerte, activo y le gustan los deportes y a otro no.

También suele ocurrir, que un niño muestre otras aptitudes o características como la sensibilidad o el gusto por actividades más relajadas y se pueda dar la comparación con otros niños de su entorno.

Además de todo, las comparaciones son odiosas y no resuelves para nada una motivación efectiva en los niños, para que superen sus retos diarios.

¿Por qué los padres utilizan las comparaciones entre niños?

Las personas generalmente utilizamos la comparación, como una forma o método para establecer relaciones y discrepancias entre dos o más cosas.

También hacemos comparaciones entre personas, su comportamiento, aptitudes y otras características; pero hay formas de hacerlo, sin herir o sin menoscabar las capacidades de cada individuo a comparar.

Hay algunos padres que tienden a comparar a sus hijos con los de sus amigos, desde que son pequeños; siendo esto, una forma de saber si este está teniendo un desarrollo normal.

Pero los padres como modelo y como protectores de nuestros hijos, debemos tratar de ser lo más coherentes y racionales, en cuanto a que y como decirle a nuestros niños como queremos que se comporten.

Muchas veces hay padres que comparan a sus hijos con otros niños, sin estar conscientes si lo están haciendo de una manera sana y adecuada.

Regularmente, los padres utilizan la comparación como una forma de motivar a los niños para que adquieran una habilidad, una conducta o una cualidad, que consideran que puede ser beneficiosa.

Sin embargo, con esta actitud les estamos diciendo a nuestros hijos cómo queremos que sean, sin tomar en consideración sus características y habilidades reales, por lo que realmente el mensaje no es beneficioso.


Riesgos de comparar a nuestros niños con los de nuestros amigos

Hay evidencia muy documentada de expertos en esta materia, como los psicólogos infantiles; sobre los riesgos de comparar a nuestros niños con los de nuestros amigos o con sus hermanos.

La comparación entre hermanos o con los hijos de nuestros amigos pone en riesgo la autoestima de los niños, pero adicionalmente crea envidias y rivalidades; porque el niño puede percibir que sus padres tienen más preferencia por alguno de sus hermanos o por el hijo de alguien más.

Los niños que son comparados habitualmente, tienen la tendencia a compararse ellos mismos con los demás y desplazan sus celos y rivalidades hacia otros niños, como sus amigos o familiares de su misma edad.

Los psicólogos infantiles aseguran que este comportamiento por parte de los padres, tiene consecuencias negativas sobre la autoestima de los niños, generando en ellos falta de aceptación e inseguridad en sí mismos.

¿Por qué no debemos comparar a nuestros hijos con los de los demás?

Una buena opción es utilizar la técnica del refuerzo, en lugar de usar la comparación para motivar a nuestros hijos a que aprendan una conducta positiva.

Podemos motivarlos, reforzando las conductas en nuestros hijos cuando estas aparezcan, pero no porque se personalicen en un amigo o en un hermano.

Es importante que los niños perciban que los aceptamos con sus virtudes y con las cosas que tengan que mejorar, pero que lo que consideramos debilidades, no influyen en nuestro amor incondicional por ellos.

Por otro lado, a los niños les resulta motivador que pasemos tiempo con ellos y que les brindemos nuestra atención; por este motivo, cuando queramos que realicen algo es mejor acompañamos en ese proceso.

Es muy importante fomentar el aprendizaje de conductas o habilidades en los niños, evitando la comparación.

Consecuencias de comparar a los niños

Comparar a nuestros hijos con sus amigos, compañeros o hermanos tiene consecuencias, tanto en el momento en el que se produce, como a lo largo de su desarrollo.

Algunas de las consecuencias de comparar a los niños, son las siguientes:

  1. Rivalidad con otros niños

Los niños observan al otro niño con el que se le compara como un rival, ya que lo perciben como más aceptado y admirado por sus padres que él mismo.

  1. Aparecen las envidias y los celos

Los niños que son comparados con sus hermanos, lo perciben como una división del amor de sus padres entre las cualidades de cada hijo, apareciendo celos y envidias entre los hermanos.

  1. Baja la autoestima del niño

Aunque la finalidad que los padres pretenden lograr con la comparación es el aprendizaje, lo que en realidad perciben los niños, es que valoramos más las cualidades que no tienen.

Esto genera en ellos, inseguridades que dificultan poder llegar a tener una autoestima saludable.

  1. Distorsión para medir los logros personales

Las comparaciones con otros niños, pueden enviar un mensaje equivocado sobre sus expectativas y su auto exigencia, que arrastrarán durante todo su desarrollo personal.

De esta manera, el niño se acostumbrará a medir sus éxitos y fracasos en base a los éxitos de los demás y no a su propia evolución.

Para evitar enviar un mensaje negativo a nuestros hijos, es necesario hacerles comprender que se les quiere tal y como son, que confiamos en ellos y que los apoyamos en todos los retos que se le presenten.

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