¿Nervioso o TDAH?. Cómo saber si un niño/a padece TDAH

El trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), es una enfermedad que se manifiesta en un nivel de actividad elevado, y dificultad para controlar esta actividad intensa. Esto provoca dificultad para estarse quieto y para concentrarse. El TDAH, está provocado por una alteración neurobiológica, suele aparecer antes de los 7 años y se agrava en la etapa escolar, manteniéndose en la adolescencia y en la edad adulta.

En los últimos años se ha podido observar un gran número de casos diagnosticados con este trastorno, en niños y niñas en edad escolar.

¿Nervioso o TDAH?

Es normal que los pequeños muestren un nivel de actividad elevado, su naturaleza es la acción, la exploración y el juego. ¿Cómo podemos saber si un niño/a es simplemente nervioso o padece TDAH? ¿Cómo podemos diferenciar si son distracciones habituales o dificultades en la atención? ¿Qué signos pueden hacernos sospechar que un niño tiene TDAH y necesita ayuda de un especialista?

Son muchas las familias y educadores que se enfrentan a estos interrogantes, preguntándose si la conducta del pequeño está dentro de lo habitual o si por elcontrario se trata de un trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

TDAH

Signos que nos pueden alertar del posible TDAH

Para un diagnóstico claro y especifico, debemos acudir a un especialista. Prestar atención a algunos indicadores que nos pueden hacer sospechar de la presencia del TDAH es importante, para no demorar la consulta con el profesional.

En el TDAH aparecen tres grupos de síntomas, agrupados en tres tipos de conductas: falta de atención, hiperactividad e impulsividad.Los siguientes indicadores están tomados y adaptados del Manual de Diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM IV-TR).

Falta de atención:

  • Comete errores en tareas habituales, como las escolares al no atender a los detalles y despistarse en los mismos.
  • Muestra dificultad para mantener la atención en una actividad durante un tiempo determinado.
  • Trata de evitar o enfadarse ante tareas que requieran atención o supongan un reto mental.
  • Es descuidado/a con sus objetos personales. Pierde objetos con frecuencia: juguetes, ejercicios, lápices, libros, notas, etc.
  • Se distrae con mucha facilidad.
  • Parece no escuchar cuando se le habla, como si tuviera la cabeza en otro lado.
  • Presenta grandes dificultades para la planificación de tareas, en la mayoría de las ocasiones no las termina y pasa de una actividad a otra dejándolas a medias.
  • Es descuidado y olvidadizo en sus asuntos cotidianos.
  • Le cuesta seguir instrucciones.

Impulsividad

  • Contesta antes de que se haya finalizado la formulación de la pregunta.
  • Le cuesta esperar su turno, se adelanta o se pone nervioso.
  • Suele interrumpir con frecuencia las actividades de los demás.
  • No tiene paciencia.
  • Actúa y habla sin pensar.

Hiperactividad

  • Muestra un movimiento constante. Mueve en exceso manos o pies, se remueve en su asiento.
  • Le cuesta permanecer sentado. Abandona su asiento con frecuencia.
  • Muestra altos niveles de actividad: correr, saltar, etc. En situaciones en las que puede ser inapropiado hacerlo.
  • Tiene dificultades para estar tranquilo, le cuesta permanecer tranquilo realizando una actividad que le guste.
  • Habla rápidamente y parece no poder callar.

Para hablar de TDAH, tienen que presentarse un número suficientes de indicadores, durante un tiempo no inferior a 6 meses y aparecer antes de los 7 años. Los síntomas aparecen en diferentes contestos y provocan situaciones incomodas en diferentes lugares, en casa, en el colegio, con el grupo de amigos.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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