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Problemas educativos: Mutismo selectivo, 10 consejos prácticos

El mutismo selectivo es una conducta de inhibición selectiva del habla. En estos casos los niños y niñas tienen la capacidad del habla y se pueden expresar verbalmente con normalidad. Pero en determinadas ocasiones los pequeños se niegan a hablar, se vuelven mudos por momentos. El mutismo selectivo es una negativa a expresarse verbalmente ante determinadas personas, en ambientes específicos o situaciones sociales determinadas. 

Es un comportamiento cuyas causas son difíciles de detectar, pero que suelen estar relacionadas con un carácter tímido o ser provocadas por un cambio en el ambiente (inicio de escolaridad, cambio de aula, cambio de domicilio, etc.).

Este tipo de conducta suele reducirse y eliminarse a lo largo del desarrollo. Pero es conveniente prestarle atención ya que puede tomar distintos niveles de expresión y afectación social. Pudiendo convertirse en un problema en etapas más avanzadas del desarrollo, llegando incluso a desencadenarse una fobia social en los casos más extremos.

Mutismo selectivo

Características del mutismo

Los niños y niñas que presentan esta conducta selectiva de mutismo, tienen las siguientes características generales

  • Desarrollo del lenguaje normal y adecuado a la etapa. Pueden hablar perfectamente, no se trata de una incapacidad del lenguaje.
  • Suelen presentar una conducta comunicativa normal y apropiada en el hogar y ante personas y/o ambientes de confianza, pero aparecen restricciones ante desconocidos o determinadas situaciones sociales.
  • Algunos niños y niñas que presentan estas conductas, han experimentado también en algún momento ansiedad de separación (ansiedad producida al separarse de las figuras de apego).
  • Suelen ser pequeños tímidos. En los que se observa aislamiento y retraimiento social.
  • El mutismo aparece como una reacción provocada por diferentes factores, empezando por una respuesta de ansiedad ante determinadas situaciones sociales.

10 Prácticos Consejos

  1. Trata la conducta del niño/a con naturalidad. No le des demasiada importancia. Es fundamental que el niño/a no se sienta juzgado por su conducta, si tenemos en cuenta que son niños y niñas tímidas, se pueden sentir avergonzados, aumentando así su timidez y la prevalencia del comportamiento.
  2. No le presiones ni le obligues a hablar. Esto sería ponerle en una situación socialmente desagradable para el pequeño, creando una tensión innecesaria e improductiva.
  3. Trata de darle confianza y haz que se sienta cómodo, sin presiones. Que no note que los demás pendientes de que hable o no. En lugar de presionarle, dale confianza e incítale a comunicarse.
  4. Evita hacerle preguntas de forma directa, el pequeño se sentirá obligado a responder y aparecerá la respuesta de ansiedad que le impida hacerlo. En lugar de ello, prueba a hacerle comentarios trampa. Por ejemplo, el pequeño está observando las ilustraciones de un cuento en el que sale una jirafa, en lugar de preguntarle directamente “¿qué animal es este?”, prueba a hacerle un comentario trampa como “que elefante más bonito”. De esta manera el pequeño responderá de forma inconsciente que no es un elefante.
  5. Refuerza sus conductas verbales. Cuando el pequeño hable en una situación en la que sabes que suele sentir timidez, escúchale, préstale atención y hazle algún comentario positivo sobre lo que ha dicho, no sobre la conducta de hablar. De esta forma el pequeño se ira enfrentando poco a poco a las situaciones en las que comunicarse le provoca ansiedad e ira comprobando que puede hacerlo porque no pasa nada. No des demasiada importancia a su conducta de hablar, pero refuerza que lo haga.
  6. Refuerza la autoestima del pequeño, emplea comentarios y emociones positivas.
  7. Ten paciencia y se comprensivo con el niño/a, déjale su tiempo. Lo habitual es que si no se lo hacemos traumático con el tiempo esta conducta desaparezca de manera natural.
  8. Anímale pero no le presiones a participar en situaciones en las que normalmente aparece este mutismo.
  9. Sirve de ejemplo y expresarte con naturalidad y seguridad en diferentes situaciones.
  10. Crea un clima de confianza en el hogar.

 

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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