Introduce tu email para suscribirte

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Únete a otros 6.354 suscriptores

La motivación en los niños y niñas

La motivación

La motivación es una fuerza que nos dirige a la acción, es el motivo por el cual hacemos algo. La motivación engloba pensamientos, sentimientos, actitudes y sobre todo conducta, y todos juntos nos dirigen por un camino determinado con una meta clara.

La motivación implica predisposición y ejecución de una conducta, es la causa y el sentido de la misma. Es muy importante entender la motivación y ayudar a los niños y niñas a estar motivados por determinadas conductas.

La desmotivación

En muchas ocasiones escuchamos que los niños y las niñas no están motivados. Esto no es del todo cierto, siempre hay una motivación pero está motivación no siempre está dirigida hacía donde desearíamos. Dicho de otra manera, los niños o las niñas pueden estar motivados hacía otras conductas que les resulten más llamativas, más sencillas, menos costosas, etc. y no están motivados con sus estudios, con las tareas escolares, con las tareas domésticas, etc. Por lo tanto la desmotivación pura y plena no existe, aunque la persona no haga nada, su motivación está dirigida a no hacer nada.

La motivación en los niños y niñas

El proceso motivacional

La motivación depende de varios factores, formando todos ellos un proceso. Veamos cómo funciona este proceso.

  • La motivación tiene una causa que no es otra que cubrir una necesidad de algún tipo, (ya puede ser de supervivencia, social, personal, afectiva, etc.). Maslow, elaboro una pirámide que recoge las necesidades y las sitúa en un orden: las primeras necesidades que motivan la conducta serán las fisiológicas, cuando esas estén cubiertas siguen las de seguridad, afiliación, reconocimiento y autorrealización. Es importante conocer esto, porque si un niño o niña no tiene cubiertas sus necesidades fisiológicas (por ejemplo tiene sueño o hambre), difícilmente le motivaremos en otra dirección. Por lo tanto es fundamental prestar atención a las necesidades.
  • Activación. Una vez identificada la causa, aparece la activación que es la energía que dirige hacía un fin, en este caso hacía la necesidad que se ha de cubrir. La activación es buena, pero debe tener un nivel adecuado (ni demasiado baja, ni demasiado elevada) para obtener un rendimiento óptimo.
  • Estado emocional. Cuando los estados emocionales son placenteros y generan bienestar conseguimos motivar hacía ese objeto o situación que provoca ese malestar. Por el contrario cuando creamos tensión o malestar alejamos la motivación de ese objeto, acción o situación.
  • Miedo al fracaso. El miedo al fracaso puede frenar la motivación.
  • Incentivo o recompensa. Cuando se espera lograr algo que nos incentiva que es una recompensa (no tiene por qué ser algo material), la motivación fluye fácilmente.

Consejos para mejorar la motivación

Teniendo en cuenta los puntos anteriores, sobre el funcionamiento del proceso motivacional, veamos qué podemos hacer para mejorar la motivación de nuestros niños y niñas.

  • Vigila sus necesidades y trata de que éstas estén cubiertas. Si tienen sueño su principal motivación será dormir. Una vez cubiertas las necesidades fisiológicas, aparecen las de seguridad, si temen por su integridad estarán motivados a salvaguardarla. Después aparece la afiliación o necesidad de ser aceptado y pertenecer a un grupo, cuando hay problemas afectivos o con la interacción con otras personas tendrán que solventarse para cubrir está necesidad antes de continuar avanzando. Finalmente aparecen las necesidades de reconocimiento, y de autorrealización. Los estudios pueden colocarse en la parte de autorrealización, así que para motivar al niño o la niña con sus estudios debemos tener cubiertas todas las necesidades anteriores situadas en las bases de la pirámide.
  • Procura estados emocionales agradable Para ello evita tensión y frustración en las situaciones hacía las que queremos motivar al niño o la niña. Si creamos tensión en lo relacionado con su aprendizaje, alejaremos poco a poco su motivación.
  • Trabaja el miedo al fracaso. Enséñales que el fracaso es parte del aprendizaje y que no significa tener menos capacidad.
  • Fomenta los incentivos intrínsecos en lugar de aquellos externos y materiales.Enséñale como conseguir las propias metas nos llena de satisfacción y alegría.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

>