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Los espectadores del Bullying

El bullying o acoso escolar es un fenómeno que se extiende como la pólvora en las escuelas. La violencia dirige la ley del patio, una ley silenciosa, pero terrible e implacable. Las consecuencias de esta oleada de violencia escolar entre iguales son devastadoras. Poco a poco hay una mayor concienciación y sensibilización social hacía este trágico fenómeno, lo que hace posible una reflexión más a fondo y la puesta en marcha de medidas para prevenir el acoso escolar. Aun este problema está todavía lejos de erradicarse y lo que es más preocupante todavía son muchos los espectadores que con su silencio asumen de manera pasmosa la violencia y contribuyen a su extensión.

bullying

Los espectadores del bullying

El bullying o acoso escolar tiene dos agentes protagonistas: la víctima y el agresor. Pero hay una masa silenciosa, que también se torna en agente facilitador del fenómeno. Los espectadores del bullying son todas aquellas personas, compañeros e incluso profesores u otros adultos que observan el acoso y no lo condenan.

  • Los adultos, observamos desde fuera y en muchas ocasiones, pensamos son cosas de chicos, es mejor dejarles que aprendan a solucionar sus cosas. Y no le damos más importancia. Con esa pasividad pasmosa asumimos y dejamos que el acoso crezca. Es cierto que en la mayoría de los casos, podemos observar pequeños actos, pero no debemos olvidar que los que los adolescentes hacen de cara al adulto, es, en muchas ocasiones, solo una pequeña muestra de lo que hacen cuando no les vemos. Y, en cualquier caso, nuestra obligación es condenar cualquier acción que pueda ser violenta por pequeña que sea.
  • En otras ocasiones los adultos, castigamos la acción, pero no indagamos más y tampoco prestamos más atención. No queremos ver que puede que con ese castigo incrementemos las represalias y el cuidado para no volver a ser pillados. Es por ello que además de condenar, debemos extremar la vigilancia en estos casos y sobre todo proteger a la víctima. Pensemos sino en otros casos de violencia, como la violencia machista, no se concibe la idea de perseguir y condenar al agresor, sin tomar medidas para proteger a la víctima.
  • Los demás compañeros, observan a menudo los casos de acoso escolar y permanecen callados ante tales atrocidades. En algunos casos les parece gracioso, en otros piensan que la víctima se lo merece que debería aprender a defenderse, en la mayoría de los casos no opinan pero impera una ley no escrita de no ser un chivato.

Como podemos concienciar a los espectadores

  • Es labor de todos sensibilizarnos y condenar cualquier acto de violencia, de este modo también educamos con nuestro ejemplo.
  • Enséñales que el acoso escolar puede tener graves consecuencias y que es cosa de todos condenar cualquier acto de violencia.
  • Edúcales para cambiar su manera de pensar:
    • Ser una víctima no es ser un pringado, no es un motivo del que avergonzarse.
    • Condenar los actos de acoso escolar no es ser un chivato, es un obligación de todos.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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