Las Emociones Aprendidas

Las emociones son reacciones naturales, un mecanismo innato en las personas. Sin embargo, cada uno experiencia las emociones a su manera y ante estímulos específicos. Podemos preguntarnos ¿nacemos con un repertorio emocional y un patrón emocional o aprendemos nuestras reacciones emocionales? De cara a la educación de los niños y niñas si asumimos un patrón emocional aprendido, esto puede tener muchas implicaciones importantes.

emociones

Nuestro mundo emocional

Todas y cada una de las personas, tenemos nuestro propio repertorio emocional, nuestro patrón emocional. Es cierto que desde el momento de nacer venimos con reacciones emocionales instintivas, estás reacciones incluyen las emociones básicas y son “relativamente” comunes a  todas las personas.

Veamos un ejemplo, los bebés normalmente se asustarán al escuchar un fuerte ruido, sin embargo años más tarde cada persona habrá desarrollado su miedo y algunos puede que tengan miedo a los perros, otros a la oscuridad, otros tengan miedo de ser juzgados negativamente por parte de los demás, etc.

Podemos suponer que aunque partamos de una base común, de un sustrato emocional de la especie, existen diferencias individuales y por lo tanto infinitos mundos emocionales, tantos mundos emocionales como personas.

¿Las emociones se aprenden, o son innatas?

Desde el nacimiento tenemos un sustrato emocional, más bien, reacciones emocionales básicas que cumplen una función adaptativa. Estas reacciones no pueden ser entendidas como buenas o malas, ya que cumplen una función muy importante para la supervivencia y para las relaciones sociales.

Poco a poco, a medida que tenemos diferentes experiencias vamos desarrollando un patrón emocional único y especifico de cada uno. Dicho patrón recoge los estímulos que nos provocan cada una de las emociones, nuestra manera de vivenciarlas, las reacciones, interpretaciones, etc. Por lo tanto, aunque tengamos un sustrato emocional común, cada uno de nosotros tiñe con tonalidades propias las emociones que siente.

Veamos cómo van ocurriendo poco a poco estos aprendizajes emocionales. Volvemos al miedo que ya hemos mencionado, los bebés tienen miedo a los ruidos fuertes, pero no tienen miedo a los perros. El miedo a los perros se desarrolla cuando el bebé (o niño), va paseando con uno de sus progenitores, y se encuentra con un perro, si el perro le ladra o si uno de sus padres grita y se asusta, el niño se asustará y asociara la emoción de miedo con el perro.

La educación de las reacciones emocionales

Si asumimos que nuestras reacciones emocionales son fruto de un proceso de condicionamiento podemos comprender la importancia de prestar atención a este proceso en nuestros niños y niñas. Si prestamos atención y procuramos ayudarles a desarrollar reacciones emocionales adaptadas estaremos contribuyendo a su bienestar.

Siguiendo con el ejemplo del miedo, podemos evitar fobias y miedos no necesarios, con un poco de atención. Algunos consejos que podemos seguir son los siguientes:

  • Presta atención a tus emociones y tus reacciones emocionales. Los niños y niñas por aprendizaje vicario tienden a repetir los modelos que ven en sus figuras más cercanas.
  • Ayúdales a interpretar las situaciones sin errores, ni sesgos de un modo más realista.
  • No reprimas la expresión emocional, ni en ti ni en ellos.
  • Ten en cuenta que podemos estar condicionando las emociones de los más pequeños sin darnos cuenta.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@educa_aprende

 

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