La Culpa en los niños y niñas. 6 Secretos para manejar esta emoción.

La culpa es una emoción que se desarrolla cuando sentimos que con nuestras acciones hemos provocado daño o mal a otras personas. La culpa está unida a la empatía, al ser capaces de ponernos en el lugar del otro experimentamos culpa, cuando percibimos su malestar y nos atribuimos la causa.

Este sentimiento es considera como una emoción negativa, que aunque no sea agradable, es necesaria para la correcta adaptación al entorno.

 

Como se produce la culpa

  • Acción casual o no. La culpa comienza cuando llevamos a cabo una conducta a veces premeditada otras no.
  • Interpretación negativa de la conducta por parte del sujeto. Nuestra mente comienza a elaborar pensamientos sobre la conducta y generamos una valoración negativa de la misma. Consideramos la acción como reprochable y causante de algún mal.
  • Este pensamiento nos lleva a desarrollar una emoción de malestar. Nos sentimos mal por ser los responsables de las consecuencias de la acción.

 niña llorando

La culpa como emoción: adaptativa o des adaptativa.

Las emociones son necesarias y cumplen funciones necesarias para la supervivencia. La culpa en concreto, cumple una función de adaptación con el entorno y nos permite desenvolvernos socialmente. Estas funciones adaptativas, pueden volverse des adaptativas cuando la emoción nos controla a nosotros en lugar de controlarla nosotros a ella. Veamos lo que ocurre con la culpa:

  • Culpa adaptativa y sana. Es la emoción que aparece cuando la conducta valorada ha provocado un daño real a alguien. Es útil para ayudarnos a respetar las normas y respetar a los demás. Ante este sentimiento podemos actuar con conductas adaptativas como pedir disculpas, solucionar el daño, etc… o también podemos no hacer nada, dejando que la culpa se incremente o reaccionar de modo defensivo, manteniendo también el malestar.
  • Culpa des adaptativa. La emoción se produce cuando no hemos hecho ningún daño real. La valoración de la conducta negativa de la conducta no es realista. En este caso la emoción nos domina, ya que no hay solución y es destructiva.
  • Ausencia de culpa. Ocurre cuando no valoramos como negativos actos que realmente han causado un perjuicio. En este caso la valoración es inadecuada y al no experimentarse la emoción, no desarrollamos ninguna acción para solucionarlo.

6 Secretos para manejar la culpa.

  1. Enséñale a elaborar interpretaciones realistas desde un punto de vista objetivo. Enséñales a mirar la conducta desde fuera, podemos emplear ejemplos y ayudarles en el análisis de su pensamiento.
  2. Hazles ver que la culpa es una emoción y que es bueno sentir emociones, explícales el por qué. Enséñale que puede hacer para mejorar la situación, enséñale a pedir disculpas y a perdonarse a sí mismo. Es fundamental no incrementar su malestar y hacerles ver que pueden hacer algo por rectificar su conducta.
  3. Fomenta que asuman la responsabilidad de sus actos y haz que se perdonen a sí mismos.En lugar de hacerles sentir peor, les enseñaremos otras conductas que han de hacer para paliar el daño causado. Por ejemplo: el niño/a que ha estropeado los deberes de su hermano/a, deberá ayudarle con sus tareas durante una semana.
  4. Procura que expresen sus emociones, es fundamental comunicar lo que sentimos y como nos sentimos para que la emoción no nos domine. Enseña a los pequeños a expresar sus emociones de modo adecuado.
  5. Desarrolla su empatía. Ayúdales a entender cómo pueden sentirse los demás.
  6. Cuida tus conductas y sírveles de ejemplo.

 

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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