Los mejores juegos de mesa para niños

Story Cubes, El laberinto mágico, ¿Qué soy yo?, Coloretto… Los juegos de mesa “rescatan” a los niños de los dispositivos tecnológicos. Les apartan de las pantallas para compartir emociones, fantasía y diversión con otros niños, con sus padres, con amigos. En definitiva: con personas. Los mejores juegos de mesa devuelven a los niños su condición humana.

Los mejores  juegos de mesa para niños son los regalos favoritos de Papá Noel y los Reyes Magos para los más pequeños de la casa en estas Navidades. En algunas ciudades de España, están ganando la partida (nunca mejor dicho) a los videojuegos. La tecnología es fascinante, sí, pero no lo es todo. Sin embargo, con demasiada frecuencia parece que sí que lo es todo, ya que hay estadísticas que afirman que casi la mitad de los niños pasan más de tres horas diarias delante de una pantalla, cuando lo recomendable serían no más de dos horas semanales. Hasta los propios fabricantes de dispositivos hacen un llamamiento para un uso responsable y limitado de los mismos.

En el videojuego, el niño maneja un mando para participar, siempre compitiendo, en una historia programada con un software. Que no se olvide: una historia pro-gra-ma-da. Nunca cambia. No hay opción para el azar, ni tan siquiera para el ingenio. Sólo puede intervenir la destreza del niño con el manejo del mando, porque es el propio videojuego el que lleva la batuta y el que conduce a ese niño con ese mando como un algoritmo más por la trama diseñada, que siempre es la misma.


Fascinación que enajena

La tecnología puede ser beneficiosa si no se exceden las dos horas de videojuego a la semana, dicen los expertos. Puede ser maravillosa, sí. Y entretenida, sí. Y fascinante como hemos dicho, desde luego. Pero el niño, “maravillado”, “entretenido”, “fascinado” (¿hipnotizado?), que supera las dos horas al día (hay estudios que dicen que son tres diarias), queda convertido en un autómata, en una pieza más del entramado. Enajenado.

Por muy hábil que sea con el “mando” del dispositivo, cuando el niño rebasa los límites ese mando entre sus manos es, en realidad, un “grillete” tecnológico que lo ata al dispositivo. Es responsabilidad de los adultos que esos límites se respeten.

Rebasados dichos límites, el crío carece de un dominio real. No tiene opción de creatividad. La escenografía, la historia y hasta el ritmo con que se desarrolla el juego vienen predeterminados de origen. Programados. Se siguen unas pautas que podrán ser configurables, pero que son inamovibles y que o se aceptan o no hay juego.


Juegos de mesa: niños que juegan como niños

Los mejores juegos de mesa para niños no sólo entretienen; también divierten. No sólo divierten; también educan. No sólo educan; también sociabilizan. Pueden ser tan fascinantes como los juegos tecnológicos. Pero son más maravillosos porque dan rienda suelta al ingenio, la creatividad y la fantasía del chaval.

Niños que se comportan como niños, y no como autómatas absortos ante una pantalla, que pueden jugar con otros niños, o con adultos (sus padres, sus abuelos, sus tíos…) en unas condiciones de igual a igual y con unos juegos de mesa en los que, con frecuencia, el azar es un jugador más que ameniza, dinamiza y divierte.

Los mejores juegos de mesa para niños estimulan el cerebro, favorecen la convivencia y potencian las habilidades cognitivas y los reflejos intelectuales de los chavales. Los mejores juegos de mesa para niños cultivan en ellos unas mentes despiertas, sin generar problemas preocupantes de conducta que sí se suelen dar en el niño “tecnoadicto”.

Por edades

Los mejores juegos de mesa para niños se clasifican por edades. Son tan diversos, que los propios fabricantes suelen asociarlos a un rango de años. Esto no quiere decir que una persona o un niño más mayor de dicho rango no pueda participar. Pero sí que un niño menor de la edad recomendada difícilmente estará a la altura de su grado de dificultad ni comprenderá las reglas del juego. Al no poder seguir el ritmo, el niño menor se aburrirá y, aún peor, se sentirá frustrado.

La frustración puede generar rechazo y, por extensión, en lo sucesivo puede hacerle reacio a participar en otros juegos de grupo, aunque sí sean apropiados para él.

Hay juegos de mesa infantiles para dos jugadores, grupales, de estrategia, de azar, de cartas, de aventuras…

Los primeros juegos de mesa: de dos a tres años

Los mejores juegos de mesa para niños de dos a tres años son los que introducen al crío en los juegos sociales y de convivencia. En ellos, el crío participa y se divierte acompañado de otro niño, o de más de uno. Se le estimula la mente y la memoria y se empiezan a potenciar sus habilidades sociales.

Todo ello, divirtiéndose. Juegos como Memory, Play & Learn, Shopping List (que está haciendo furor en Reino Unido), Barni Hop-Hop (que desarrolla las capacidades motrices), etcétera.

De cuatro a seis años

Los mejores juegos de mesa para niños de cuatro a seis años son cognitivamente más complejos e intensifican la movilidad de los pequeños. Fomentan la participación y la actividad en grupo.

Algunos de ellos, introducen al niño en el conocimiento de otros idiomas, lo cual es más que recomendable. Juegos como Pop-Up Pirata (a partir de dos jugadores), los bloques de madera (que fomentan al máximo la imaginación y la creatividad del chaval), que se presentan con diferentes variantes. O el popular Monopoly, un clásico que fomenta el juego y la convivencia en familia.

De seis a doce años

Los mejores juegos para niños de seis a ocho años, o de seis a doce años, según el juego y los fabricantes, presentan una gama más amplia de posibilidades de participación.

A medida que el rango de edad va subiendo, el grado de dificultad aumenta en paralelo. Juegos como UNO, Mascotas, Catan, Carcassone…


Interacción familiar

A estas edades, la característica principal de los juegos es que desempeñan una labor formativa a la vez que entretienen y divierten. Y todos son juegos muy visuales, que entran por los ojos.

Los juegos de mesa y de cartas amenizan las sobremesas de esas comidas familiares navideñas. Y no sólo en épocas navideñas, pues también son elementos fundamentales para los ratos de ocio en las vacaciones escolares de Semana Santa o del verano.

Son juegos que crean vínculos entre los miembros de un grupo de amigos y de la propia familia, sin distinción de edad. Juegos que potenciar la convivencia y la interacción familiar con el tiempo de ocio compartido.

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