Heridas emocionales de la infancia

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El ritmo de vida que llevamos nos hace muchas veces no estar pendiente de nuestros hijos sin darnos cuenta de los cambios emocionales que sufren. Puede que en ocasiones notes a tu hijo más triste o enfadado que de costumbre y te preguntes que siente, ¿por qué actúa así?. Hoy hablamos de las Heridas emocionales de la infancia, qué son, sus causas, cuando aparecen y como trabajar con los niños para tratar esas heridas emocionales.

La infancia es la época de la vida que se caracteriza por el aprendizaje y el desarrollo. Partimos de un repertorio conductual y emocional basado en reacciones y reflejos innatos y poco a poco dicho repertorio se enriquece y configura en lo que somos de adultos.

Las experiencias vividas en esta etapa y sobre todo como son interpretadas dichas experiencias y como nos sentimos con dicha interpretación dejarán una marca que puede y suele perdurar hasta la vida adulta y acompañarnos toda la vida. Es importante conocer y prestar atención a las heridas emocionales que pueden surgir en la infancia.


Qué son las heridas emocionales de la infancia

Las heridas emocionales de la infancia, son aquellas experiencias que nos marcan de manera negativa y que determinan, en la mayoría de los casos, el desarrollo y el bienestar de la persona.

La infancia es una etapa de gran vulnerabilidad, ya que se trata de individuos en desarrollo, todo lo que nos acontece en esta etapa puede marcarnos para siempre y determinar nuestros miedos, nuestra manera de actuar y de relacionarnos. Por ello es importante prestar atención a las posibles heridas emocionales.

5 Causas de las Heridas emocionales en la infancia

  • El abandono, genera el miedo a ser abandonado, a la soledad. Cuando los niños o niñas perciben y sienten un abandono, ya sea real o ficticio, por parte de sus figuras de apego, o figuras significativas para él o ella, desarrollará una herida emocional en la infancia que se caracteriza por el miedo a ser abandonado.
    Es probable que al crecer con este miedo, se convierta en una persona o bien dependiente o bien evasiva, abandonando las cosas y las personas por temor a ser abandonado.
  • La falta de afecto, la siguiente herida emocional esta generada por el miedo a no ser querido. Este miedo a no ser digno de cariño a no recibir afecto, se produce cuando los niños perciben que no les quieren. Esta percepción no quiere decir que sea la realidad, pero sí que el niño lo percibe así.
    Desarrollan un estilo de apego inseguro que puede conducirles a relaciones dependientes y poco sanas, o el desapego constante buscando llenar ese vació afectivo. Puede desencadenar en abuso de sustancias, excesivas relaciones, ya que ninguna de ellas llena esa carencia afectiva.
  • Miedo al rechazo, la vivencia de rechazo hace referencia al grupo social y suele darse entre los iguales. Cuando el niño o niña no encaja en ningún grupo, y percibe el rechazo, siente tal como un fuerte golpe. El rechazo es una herida muy dolorosa, ya que supone sentir un rechazo contra la propia persona, contra su interior y por lo tanto mina la autoestima.
    La vivencia del rechazo genera una baja autoestima y un temor a volver a ser rechazado, que se traduce en una excesiva necesidad de complacer a los demás, por lo que las relaciones se basaran en una búsqueda de pertenencia y una lucha por no ser rechazado.
  • La traición genera el miedo a confiar. Los niños y niñas son confiados por naturaleza, pero para ellos su mundo es muy importante y ciertas cosas que a los adultos pueden parecernos sin importancia, para ellos son cruciales. Si sus secretos salen a la luz, se sienten vulnerados en lo más hondo y reaccionan con un miedo a confiar, desarrollando este herida emocional.
    Este miedo suele traducirse en personas reservadas, que siempre sospechan de los demás y que están en alerta constante, y por lo tanto las interacciones pueden ser disfuncionales.
  • La humillación provoca el miedo a no ser aceptado,  a la desaprobación. Cuando el niño o niña es humillado, o al menos así lo percibe y siente, se percibe atacado en lo más hondo.
    Este miedo es parecido al miedo al rechazo, pero en este caso no tiene por qué provenir de un grupo, puede ser humillado por una sola persona.
    Las personas necesitan percibirse aceptados por los congéneres, cuando esto no ocurre dará lugar a una herida emocional que se caracteriza por la búsqueda de aceptación a toda costa, aun teniendo que recurrir a la humillación que provoco el miedo.

¿Por qué aparecen las heridas emocionales?

En la mayoría de los casos los niños no tienen desarrollado mecanismos o recursos emocionales para hacer frente al dolor emocional y no cuentan con el apoyo de los padres o personas mayores que pueden ayudarle a superarlo, además probablemente el niño no reconoce sus emociones o simplemente no las sabe expresar, esto producen las heridas emocionales tan comunes en la infancia.

¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene heridas emocionales?

Hay varias señales que pueden indicarnos que el niño sufre heridas emocionales

  • El niño se muestra rebelde. La rebeldía puede ser un síntoma de heridas emocionales, no hablamos de una frustración momentánea por algún motivo particular, sino de una actitud rebelde sin motivo aparente.
  •  Rabia, el mal humor, la rabia descontrolada y continuada es un síntoma inequívoco de malestar emocional.
  • Tristeza, estar triste continuo y sin motivo puede indicar herida en las emociones.
  • Cambios de comportamiento. Si el niño esta más retraído, reservado que de costumbre es un buen indicativo de un sufrimiento emocional.
  • Poco comunicativo, Los niños con heridas emocionales suelen ser menos comunicativos al no estar motivados y suelen hablar menos.
  • Miedo a nuevas experiencias o retos, la falta de confianza hace que no quieran experimentar nuevos retos o experiencias.

Consejos para tratar las heridas emocionales

Las heridas emocionales en la infancia pueden ser muy dolorosas y difíciles de superar. Sin embargo, hay algunas cosas que se pueden hacer para ayudar a los niños a lidiar con este tipo de heridas.

  1. Asegúrese de que su hijo sepa que lo quiere y que está ahí para él o ella. Los niños necesitan saber que siempre serán amados y cuidados, incluso si cometen errores.
  2. Ayude a su hijo a expresar sus sentimientos. Deje que su hijo hable sobre lo que siente y ayúdele a encontrar maneras de expresar sus emociones.
  3. Enseñe a su hijo a perdonar. El perdón es esencial para superar las heridas emocionales. Enseñe a su hijo que el perdón no significa olvidar lo que sucedió, sino que significa dejar ir el resentimiento y el dolor.
  4. Ayude a su hijo a establecer límites saludables. Los niños necesitan aprender a decir «no« cuando se sienten incómodos o no quieren hacer algo. Esto les ayudará a protegerse de las heridas emocionales.
  5. Encuéntrele a su hijo un adulto de confianza. Si su hijo no se siente cómodo hablando con usted sobre sus heridas emocionales, busque otro adulto de confianza con quien pueda hablar, como un maestro, un entrenador o un consejero.

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© 2022 ▷ Educa y Aprende ➡➤ [ Las heridas emocionales de la infancia ] Escuela de padres por Celia Rodríguez Ruiz | Psicóloga y Pedagoga @educa_aprende 

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