Gestionar las Rabietas: 10 Claves para manejar las rabietas

Las rabietas son un comportamiento habitual de los niños y niñas pequeños. El niño/a experimenta un estado de impaciencia, rabia, enfado y lo manifiesta con diversos tipos de conducta como llantos explosivos, pataletas en el suelo, dejándose caer, tirándose, arrojando objetos, gritos, etc.

Las rabietas son algo normal en el periodo de los 2 a los 5 años, aunque molestas no deben alarmarnos. Forman parte del desarrollo normal de los niños y niñas, y cumplen una importante función para el desarrollo de su personalidad.

¿Por qué aparecen las Rabietas?

En el ciclo de desarrollo normal de los niños y niñas, llega un momento alrededor de los 2 años, en el que el pequeño comienza a tomar conciencia de su propio yo. Se percibe como un individuo externo a todo lo demás y surge entonces una necesidad de expresar ese yo que está naciendo y de afirmar su propia individualidad. Es necesario para el desarrollo de su personalidad que el niño/a exprese su yo y afirme su individualidad, son las bases para continuar con el desarrollo sano de una personalidad madura.

Pero inmersos en esa necesidad de expresarse y de afirmarse, nuestros pequeños se encuentran con dos dificultades:

  • la primera de ellas es que no pueden hacer todo lo que quieran cuando quieran (tendrán que aprender a expresarse respetando a los demás).
  • La segunda dificultad, radica en el desarrollo del lenguaje. En esa edad es capaz de entender mucho más de lo que puede llegar a expresar. Esto hace que se sienta incapaz de expresar adecuadamente, lo que le frena en la expresión de su yo.

El niño/a entonces, está luchando por dejar salir su yo, y el toparse con estas dos barreras, hace que experimente una gran frustración, y recurre a las rabietas para dejar salir su enfado. A medida que mejoren sus habilidades lingüísticas y aprenda a diferenciar lo que puede y no puede hacer, entendiendo que debe cumplir unas normas básicas, las rabietas irán disminuyendo.

 niña llorando

¿Cuáles son las causas de una rabieta?

Las rabietas se generan por un sentimiento de frustración, enfado,… causados porque no puede hacer o expresar lo que desea o por una necesidad que es preciso cubrir.

  • Necesidad básica no cubierta: hambre, sueño, cansancio,…estas necesidades no cubiertas hacen que el niño/a se irrite y cualquier cosa le moleste y le genere un disgusto.
  • Necesidad de desarrollar su autonomía que se ve frenada porque aún no está preparado para ser independiente.
  • No poder tener o hacer todo lo que desea.
  • No poder expresar lo que está pensando.

¿Cómo podemos gestionar las rabietas?

En primer lugar es importante ser conscientes de que las rabietas son algo normal y necesario para su desarrollo, por lo que debemos ser pacientes. Por otro lado tenemos que tener en cuenta que es una etapa pasajera, con el tiempo irán disminuyendo. En cualquier caso conocer unas claves para gestionar y manejar las rabietas, nos servirá para reducir su frecuencia e intensidad y facilitará el proceso de reducción de las mismas.

10 Claves para gestionar las rabietas

  1. Ante una rabieta, por muy fuerte que sea, no dejes que el niño/a se salga con la suya. Si gracias a la rabieta consigue lo que quiere, reforzamos esa conducta y tenderá a repetirse cada vez que quiera conseguir algo.
  2. Evita enfadarte y crear más tensión. Si nosotros nos ponemos nerviosos, incrementara la intensidad de la rabieta y el comportamiento del niño/a tendrá un efecto.
  3. No le presiones para que se le pase. Entiende que es un estado de frustración que tiene que aprender a generar y tolerar. Deja que poco a poco se vaya relajando. Déjale tranquilo y no le prestes demasiada atención.
  4. Ayúdale y guíale para identificar y expresar sus emociones. Cuando la rabieta haya cesado, habla con él/ella, muéstrale tu cariño y ayúdale a identificar la emoción que ha experimentado. Pregúntale ¿Cómo te sentías? ¿Por qué te sentías así? ¿Qué podemos hacer cuando nos sentimos así?
  5. Enséñale a expresar sus sentimientos con palabras, explícale que cuando se sienta mal tiene que decírselo a los demás, por ejemplo: “estoy enfadado porque…..”, cuando nos verbalice su enfado es importante atenderle y ayudarle a obtener lo que le genero el enfado, ya que de este modo reforzamos este acto.
  6. No reprimas sus enfados,enséñale que es algo normal, pero que debemos aprender a expresarlo con palabras.
  7. Sirve de ejemplo. Cuando sientas frustración y enfado no actúes con una “rabieta”, verbaliza lo que te ocurre.
  8. Permítele desarrollar su identidad y expresar su yo. Busca momentos o alternativas para ello. Dale cierta autonomía que le permita ser independiente.
  9. No critiques al pequeño, critica la conducta.
  10. Refuerza sus logros.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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