Formación y motivación, lo que los padres buscan en los profesores de sus hijos

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El personal docente puede reunir muchas cualidades, pero estas dos son indispensables.

Cuando un profesor enseña, tiene que transmitir conocimientos de forma natural, saber y dominar la materia que trata y, por supuesto, conseguir que todos los que le oyen presten atención. Es un trabajo difícil, que requiere la cooperación de ambas partes, con un equilibrio necesario para que las clases fluyan con naturalidad y consigan su cometido.

Para conseguir esto, el personal docente debe reunir ciertas cualidades y tener ciertas aptitudes que se consideran esenciales, y que puedes leer aquí. Pero son dos las que los padres prefieren ver en los profesores y las que más determinantes consideran a la hora de confiar en ellos: contar con una buena formación y dar motivación a los alumnos.

Algo que conecta con lo que explicábamos al comienzo, pero que se encarga de ser el motor esencial para que el proceso educativo funcione como es debido. No es necesario que un profesor presuma de conocimientos, lo único que debe hacer es contar con la preparación suficiente para dominarlos y saber cómo transmitirlos. De hecho ese cómo es sumamente importante, ya que de nada sirve saber sin ser capaz de enseñar, sobre todo en este terreno tan complicado.

Por otra parte, la motivación es algo tanto propio como compartido. Es lo primero en tanto a que se necesita a un profesorado motivado y al que le guste ejercer, y es compartido en tanto a que se debe ser capaz de disparar la atención del alumnado. Despertar el interés de quienes atienden, captar sus miradas y hacer que se centren en lo que se explica no es algo sencillo; pero los buenos profesores conocen los métodos y saben hacer que el temario más tedioso se traduzca en unas clases interesantes.

Hay muchas metodologías, sobre todo algunas que merecen ser renovadas en los tiempos en los que vivimos, pero los padres saben que aquellos docentes que poseen estas dos aptitudes y cualidades son los que pueden sacar mejor provecho de cada lección, y lo que es mejor, hacer que sus hijos puedan absorber los conocimientos con mayor facilidad.

No todo el mundo está igualmente capacitado para la docencia, y mucho menos para mantener ese equilibrio tan importante en cuanto a la transmisión de conocimientos y la generación de interés en los alumnos. Por eso cada vez se tiene más en cuenta a esas personas capaces de conseguirlo.

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