Las etapas del embarazo: ¿Qué ocurre en cada trimestre?

etapas del embarazo

El embarazo es una de las experiencias más maravillosas que puede vivir una mujer, pero también una de las más complejas y desafiantes. Durante los nueve meses que dura la gestación, el cuerpo de la madre y el desarrollo del bebé pasan por diferentes etapas, cada una con sus características, cambios y cuidados específicos.

En este artículo, vamos a repasar las principales etapas del embarazo, desde la concepción hasta el parto, y te daremos algunos consejos para que puedas vivir esta etapa con salud, tranquilidad y felicidad.


El primer trimestre del embarazo abarca desde la semana 1 hasta la 12, y es el más importante desde el punto de vista del desarrollo embrionario y fetal. En este periodo, se produce la fecundación del óvulo por el espermatozoide, la implantación del embrión en el útero, la formación de la placenta y el cordón umbilical, y el inicio de la diferenciación de los órganos y sistemas del bebé.

Los cambios más notables en el cuerpo de la madre son el retraso de la menstruación, el aumento de la sensibilidad y el tamaño de los pechos, las náuseas y los vómitos matutinos, el cansancio, el sueño, los cambios de humor y las ganas frecuentes de orinar. Estos síntomas se deben al aumento de las hormonas del embarazo, como la gonadotropina coriónica humana (hCG), el estrógeno y la progesterona.

Para confirmar el embarazo, se puede realizar un test de orina o de sangre, que detectan la presencia de la hCG. También se puede realizar una ecografía, que permite ver el saco gestacional y el latido del corazón del embrión a partir de la sexta semana.

En este trimestre, es fundamental que la madre lleve una alimentación equilibrada y variada, rica en ácido fólico, hierro, calcio y proteínas, que evite el consumo de alcohol, tabaco, cafeína y otras sustancias nocivas, que tome suplementos vitamínicos y minerales recetados por su médico, que realice ejercicio moderado y adaptado a su estado, y que acuda a las revisiones y pruebas médicas pertinentes.

Entre las pruebas que se realizan en el primer trimestre, destacan el análisis de sangre y orina, que permiten detectar posibles infecciones, anemias o alteraciones en la coagulación, el cribado del primer trimestre, que consiste en una ecografía y un análisis de sangre que evalúan el riesgo de anomalías cromosómicas como el síndrome de Down, y la amniocentesis, que consiste en extraer una muestra de líquido amniótico para analizar el ADN del feto y descartar o confirmar dichas anomalías.

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El segundo trimestre del embarazo va desde la semana 13 hasta la 28, y es el más tranquilo y placentero para la madre y el bebé. En este periodo, el bebé crece y se desarrolla rápidamente, adquiriendo forma humana, moviéndose con más frecuencia y fuerza, y desarrollando sus sentidos, especialmente el oído y el tacto. También se forma el lanugo, un fino vello que cubre su cuerpo, y el vérnix caseoso, una sustancia blanquecina que protege su piel.

Los cambios en el cuerpo de la madre son más evidentes, ya que la barriga empieza a crecer y a notarse, el útero se eleva y se expande, el ombligo se sale hacia fuera, y el peso y el volumen sanguíneo aumentan. Estos cambios pueden provocar molestias como dolor de espalda, calambres, estreñimiento, hemorroides, varices, hinchazón de pies y manos, y secreción de calostro por los pezones. Sin embargo, los síntomas del primer trimestre suelen remitir, y la madre se siente más activa, vital y feliz.

En este trimestre, es importante que la madre siga cuidando su alimentación, su hidratación, su descanso y su actividad física, que evite las posturas y los movimientos bruscos, que use ropa y calzado cómodos y adecuados, que se aplique cremas hidratantes y protectoras en la piel, que se realice masajes y ejercicios de suelo pélvico, y que acuda a las revisiones y pruebas médicas correspondientes.

Entre las pruebas que se realizan en el segundo trimestre, destacan la ecografía morfológica, que se hace entre la semana 18 y la 22, y que permite ver con detalle la anatomía y el desarrollo del bebé, descartando posibles malformaciones o defectos, el test de O’Sullivan, que se hace entre la semana 24 y la 28, y que consiste en una prueba de tolerancia a la glucosa para detectar la diabetes gestacional, y el análisis del grupo sanguíneo y el factor Rh, que se hace si no se ha hecho antes, y que permite prevenir la incompatibilidad Rh entre la madre y el bebé.


El tercer trimestre del embarazo comprende desde la semana 29 hasta la 40, y es el más intenso y emocionante para la madre y el bebé. En este periodo, el bebé termina de madurar sus órganos y sistemas, especialmente los pulmones y el cerebro, aumenta de peso y de tamaño, se coloca con la cabeza hacia abajo para prepararse para el parto, y se comunica con la madre a través de sus patadas, sus hipo y sus reacciones a los estímulos externos.

Los cambios en el cuerpo de la madre son más notorios, ya que la barriga alcanza su máximo tamaño, el útero presiona los órganos internos, el peso y el volumen sanguíneo se incrementan, y el cuello del útero se borra y se dilata. Estos cambios pueden causar incomodidades como dificultad para respirar, ardor de estómago, incontinencia urinaria, insomnio, ansiedad, contracciones de Braxton Hicks y pérdida del tapón mucoso.

En este trimestre, es esencial que la madre continúe cuidando su alimentación, su hidratación, su descanso y su actividad física, que evite los viajes largos y los cambios de altitud, que se informe sobre los signos y las fases del parto, que prepare la canastilla y el plan de parto, que asista a las clases de preparación al parto, y que acuda a las revisiones y pruebas médicas oportunas.

Entre las pruebas que se realizan en el tercer trimestre, destacan la ecografía del tercer trimestre, que se hace entre la semana 32 y la 36, y que permite comprobar el crecimiento, el peso, la posición y el bienestar del bebé, el cultivo vaginal y rectal, que se hace entre la semana 35 y la 37, y que permite detectar la presencia de estreptococo del grupo B, una bacteria que puede causar infecciones al bebé durante el parto, y el monitoreo fetal, que se hace a partir de la semana 38, y que consiste en registrar la frecuencia cardíaca del bebé y las contracciones uterinas.


El parto y el nacimiento del bebé son el momento más esperado y emocionante del embarazo. Después de nueve meses de cambios, cuidados y preparativos, por fin podrás conocer a tu hijo o hija, y sentir su piel, su calor y su olor. El parto es un proceso natural y fisiológico, que requiere de tu fuerza, tu confianza y tu colaboración. No tengas miedo, escucha a tu cuerpo, sigue las indicaciones de tu ginecólogo y de tu acompañante, y respira profundamente. El nacimiento de tu bebé será una experiencia única e inolvidable, que marcará el inicio de una nueva etapa en tu vida. ¡Enhorabuena, mamá!

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