En que consiste la ansiedad por separación

10 Consejos para manejar el TAS

La ansiedad por separación se manifiesta como una respuesta de ansiedad experimentada por los niños y niñas cuando se separan de la figura/s de apego, persona/s que se encargan de sus cuidados. Es una etapa normal y necesaria en el desarrollo de los niños y niñas que suele estar presente en el periodo de los 8 meses a los 14 meses de edad. Esta respuesta tiene un valor adaptativo, ya que supone la puesta en marcha de estrategias para mantener cerca a las figuras de apego y asegurar así la protección ante los peligros.

Cuando esta respuesta de ansiedad, es demasiado intensa y se mantiene en el tiempo después de los dos años de edad, puede ser perjudicial para su desarrollo emocional y afectivo, ya que impide su autonomía y el desarrollo de la confianza y la seguridad. En estos casos podemos sospechar la presencia del Trastorno de Ansiedad de Separación (TAS).

 ansiedad por separación

El Trastorno de Ansiedad por Separación

Se manifiesta como una excesiva respuesta de ansiedad ante la separación de las personas a las que está vinculado el pequeño. Los síntomas del trastorno son los siguientes:

  • Nivel Cognitivo: preocupación intensa y persistente.
  • Nivel Conductual: Rechazo o resistencia para salir de casa o ir a sitios solo, negarse a dormir solo fuera de casa, evitar estar solo.
  • Nivel Somático: dolores de estómago, cabeza, pesadillas, nauseas.
  • Nivel emocional: poca confianza y autonomía, baja seguridad y autoestima, dificultad para relacionarse y pobres habilidades sociales.

Según los criterios del DSM IV-TR,el diagnostico puede realizarse cuando se cumplen los siguientes síntomas, por un periodo de al menos 4 semanas:

  1. Malestar excesivo recurrente cuando ocurre o se anticipa una separación respecto del hogar o de las principales figuras de apego.
  2. Preocupación excesiva y persistente por la posible pérdida de las figuras de apego o a que éstas sufran un posible daño.
  3. Preocupación excesiva o persistente por la posibilidad de que un acontecimiento adverso dé lugar a la separación de una figura de apego importante (por ejemplo, extraviarse o ser secuestrado).
  4. Resistencia o negativa persistente a ir a la escuela o a cualquier otro sitio por miedo a la separación.
  5. Resistencia o miedo persistente y excesivo a estar en casa solo o sin las principales figuras de apego, o sin adultos significativos en otros lugares.
  6. Negativa o resistencia persistente a ir a dormir sin tener cerca una figura de apego importante o ir a dormir fuera de casa.
  7. Pesadillas recurrentes con temática de separación.
  8. Quejas continuas de síntomas físicos (cefaleas, dolores de estómago, vómitos) cuando ocurre o se anticipa la separación respecto a figuras importantes de apego.

Qué podemos hacer para manejar el trastorno de ansiedad por separación

  1. Fomenta la independencia del niño/a. Deja que poco a poco vaya haciendo cosas solo/a. Busca actividades que pueda ir haciendo solo, sin la presencia de las figuras más cercanas, y gradúa estás poco a poco (ir a casa de amigos o familiares, quedarse solo con algún familiar, salir de excursión, etc.)
  2. Antes de dejarle solo, si esto le genera mucha ansiedad, prepáralo antes con él/ella. Ayúdale imaginando la situación, y haciéndole ver que no tiene nada que temer. Puedes también ensañar con él/ella las situaciones.
  3. Enséñale técnicas de relajación para los episodios de ansiedad, y no refuerces esta conducta. Cuando el niño/a experimenta ansiedad es común que le prestemos más atención, de este modo le estamos sobreprotegiendo y reforzando estas situaciones. No se trata de dejarle solo, ni de forzarle, dile con palabras cariñosas que se relaje, que no pasa nada, y deja que aprenda a relajarse el solo.
  4. Refuerza sus logros, cuando consiga estar solo con unos amigos, etc. Es importante reforzar positivamente sus esfuerzos.
  5. Ayuda al pequeño a reconocer sus pensamientos, sentimientos y reacciones ante la separación y guíale para que pueda cambiar esas ideas y de este modo controlar sus sentimientos y reacciones.
  6. Refuerza su autoestima, su confianza y sus habilidades sociales. Si el niño/a se siente seguro de sí mismo, no temerá alejarse de sus figuras de apego. Para ello es fundamental desde un primer momento, ofrecerle oportunidades para que pueda confiar en sí mismo, evitar la sobreprotección y dejarles hacer cosas por sí mismo es algo fundamental.
  7. Sirve como modelo, enséñale cómo reaccionar ante determinadas situaciones.
  8. Prueba a hacer con el pequeño una lista de aquellas situaciones que puedan suponer un reto (quedarse solo en casa con un canguro, dormir fuera, comer en casa de un amigo, una excursión, etc.) y empieza desde la menos problemática para él/ella a la más dificultosa.
  9. Muéstrale tu apoyo y cariño constante.
  10. Consulta con un especialista, que pueda ayudaros y guiaros en este proceso.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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