El valor de las rutinas

Los niños y niñas están en un periodo de crecimiento y de descubrimientos constantes. Los pequeños están conociendo el mundo en el que viven, y son múltiples las cosas nuevas que aprenden cada día, desde realidades, conceptos, formas de conducta, habilidades sociales, etc. Para ellos todo es desconocido y nuevo. Por esta razón necesitan unas rutinas que les aporten seguridad, deben tener algo constante en sus vidas, y sentir que hay cosas que permanecen y que pueden en cierto modo prevenir y controlar.

Las rutinas además les aportan conocimientos sobre cómo deben actuar en cada momento. Una rutina es un conjunto de cosas que ocurren en un momento determinado, o que se hacen en ese momento específico y por lo tanto son las conductas que deben llevar a cabo en ese momento concreto. De esta forma  las rutinas se van a constituir como sus guías de comportamiento.

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¿Qué beneficios aportan las rutinas en la educación de los niños y niñas?

  • Se sienten cómodos porque gracias a las rutinas saben lo que tienen que esperar en determinadas situaciones.
  • Les aporta seguridad, porque tienen unas nociones básicas sobre cómo comportarse y saben lo que esperar de la situación.
  • Aprenden a organizarse mediante horarios y pautas concretas.
  • Les permiten ir elaborando y asimilando un esquema interno que convierte su mundo en lugar predecible y seguro.
  • Posibilita la asimilación de las normas.

¿Cómo educar con rutinas? 10 Pautas para establecer rutinas.

  1. Las rutinas deben ser costumbres que no se modifiquen, por ejemplo colocar los zapatos en su sitio. Esta costumbre debe establecerse y mantenerse de forma permanente.
  2. Sirve de ejemplo y sigue tú también las rutinas.
  3. Elabora una tabla de rutinas junto con los pequeños. Para comenzar a introducir nuevas rutinas, es muy útil hacer una tabla u horario de las mismas.
  4. Las rutinas deben ser constantes y coherentes. Que el niño las entienda y que siempre se cumplan.
  5. Lleva a cabo rutinas para determinados momentos como irse a dormir, comer, recoger, etc.
  6. Procura que la puesta en marcha de las rutinas se haga de forma tranquila y agradable, que no sea un conflicto.
  7. Trabaja las diferentes rutinas poco a poco. No trates de imponer de golpe demasiadas rutinas.
  8. Se firme en el cumplimiento de las rutinas, pero ten paciencia y se comprensivo.
  9. Evita que las rutinas se prolonguen demasiado en el tiempo o que sean demasiado pesadas.
  10. Practica a diario las rutinas para que se conviertan en costumbres.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

1 comentario

    • Sara E. Ordaz Segura en 5 diciembre, 2013 a las 6:02 pm
    • Responder

    Sus aportaciones son de mucha ayuda tanto a padres como a docentes. Muchas gracias. Saludos

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