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El trastorno Obsesivo Compulsivo TOC en niñ@s

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC), es un tipo de trastorno de ansiedad que se manifiesta con obsesiones (ideas y pensamientos que producen preocupación) y compulsiones (rituales o conductas que el niño/a siente que debe realizar para evitar algo malo).

Cuando estamos ante este trastorno, los niños y niñas que lo padecen ven como su vida diaria se encuentra interferida por estos pensamientos y comportamientos.

Es normal en la infancia seguir rituales y todas las personas en esta etapa tienen algún tipo de pensamiento y conducta obsesiva (caminar sin pisar las líneas entre las baldosas, rituales para dormir, supersticiones, objetos de la suerte, ordenar la mesa de determinada manera, etc.). Estos síntomas ocurren como parte normal del desarrollo de los pequeños, es una forma de dar respuesta a la necesidad de controlar el entorno. Pero hay ocasiones en las que estas “obsesiones” pasan de lo normal e interfieren de forma significativa en la vida de los niños y niñas. Estos niños/as son pequeños constantemente preocupados y se muestran incapaces de actuar como niños y niñas.

niña marginada

Síntomas de alerta que nos pueden indicar un TOC

  • Excesiva recurrencia de pensamientos que son inapropiados y causan ansiedad o malestar significativos. Estos no se reducen a simples preocupaciones sobre problemas reales, en muchas ocasiones son preocupaciones relacionadas con imaginar situaciones (que ocurriría si, como puedo evitar que ocurra esto…).
  • Estos pensamientos van acompañados de comportamientos a modo ritual (lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones, contar, repetir palabras, etc.) de carácter repetitivo, que el niño/a se ve obligado a realizar sin restricción. El objetivo de estos comportamientos es prevenir o evitar algo negativo. Con frecuencia pedirán a los padres que participen en estas conductas para evitar el temor.
  • Tanto los pensamientos como los comportamientos representan una pérdida de tiempo significativo, interfiriendo en la vida diaria del pequeño.
  • Estos son los síntomas comunes, al tratarse de un trastorno complicado con importantes repercusiones ante cualquier duda debemos acudir a un especialista.

Obsesiones y Compulsiones de esta etapa

Los pensamientos que preocupan a los niños y niñas pueden  ser ponerse enfermos (los gérmenes), la muerte de los padres, robos o agresiones, contagios, que ocurran cosas malas o hagan algo mal. En algunos casos pueden tener pensamientos de tipo sexual e incluso imaginarse haciendo algo malo.

El tipo de ritual es variado, como el lavado y el aseo, la repetición de acciones hasta la perfección, volver a empezar, hacer cosas exactamente igual, formular la misma pregunta, revisar, tocar, contar, ordenar, acumular objetos, entrar en la habitación con una pierna determinada, etc.

Cómo afecta el TOC a los niños/as y sus familias

El TOC tiene importantes repercusiones en la vida de los niños/as. Los rituales requieren tiempo y esto hace que su vida diaria resulte en ocasiones estresante, lo que genera tensión y discusiones en la familia. Los niños y niñas son incapaces de disfrutar de su tiempo libre y de sus amigos, siempre tienen alguna preocupación imaginaria en la cabeza de la que no se pueden desconectar. Suelen ser tratados de “raros” y esto suele afectar a su autoestima, ya que ellos no comprenden que sus pensamientos y sus actos son irracionales y no pueden escapar de ellos. Son niños/as aislados, con dificultades para relacionarse, que suelen mostrarse tristes e irritados.

Para las familias esto puede ser agotador, la vida diaria de todos se ve afectada. Los pequeños suelen pedir e intentar hacer partícipes a sus familiares de sus actos rituales y esto hace la vida muy tensa.

8 Pautas de actuación ante el TOC

  1. Las conductas obsesivas normales, que responden a una necesidad del desarrollo de los pequeños no precisan ser tratadas. Con la edad irán desapareciendo.
  2. En todo caso debemos acudir a un especialista que ayude al pequeño a manejar la ansiedad de sus pensamientos y le enseñe a hacer interpretaciones más realistas.
  3. Trata de tranquilizar al pequeño cuando comience la ansiedad por alguna de sus preocupaciones. Explícale que eso no está sucediendo y que no tiene que preocuparse por ello.
  4. Refuerza la autoestima del pequeño y explícale en todo momento las situación, le puedes decir algo tipo: “es normal que te preocupes, pero tienes que entender que esta preocupación no es algo que esté ocurriendo ahora, vamos a aprender a relajarnos porque si no estaremos siempre muy preocupados.”
  5. Enséñale técnicas de relajación.
  6. Se comprensivo y mantén la calma, pero no fomentes la realización de los rituales. Para ello aunque te lo pida no efectúes la conducta, trata de distraer su pensamiento para que se olvide del ritual, propón algún acto alternativo y menos ritualista.
  7. Sirve de ejemplo. En ocasiones los adultos, sin llegar a tener el trastorno tenemos ciertos actos obsesivos y compulsivos (manías), presta atención a los mismos y evita realizar estos actos, ya que se los transmitimos al pequeño.
  8. Cuidado con los mensajes que le transmites, presta atención para no fomentar pensamientos irracionales y conductas repetitivas.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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