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El Síndrome de Asperger

10 Pautas para educar a los niños y niñas con Síndrome de Asperger

 

El síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que implica una alteración neurológica en el procesamiento de la información. Supone una incapacidad para entender el mundo social y se manifiesta con conductas sociales inadecuadas. Aparecen entre estas conductas, déficits en la capacidad comunicativa, como dificultades en el lenguaje, ritmo de la conversación y prosodia (entonación, volumen, timbre, etc.), patrones de contacto visual y gestual.

Las personas afectadas tienen un aspecto e inteligencia normal o incluso superior a la media. Su estilo cognitivo es diferente, pero no presentan ningún retraso cognitivo, y con frecuencia están dotados de habilidades especiales en determinadas áreas.

Es un trastorno muy común, pero poco conocido. Se encuentra encuadrado dentro de los TGD(Trastornos Generalizado del desarrollo) o un trastorno del espectro autista. Pero se mantiene como una entidad diferenciada del autismo, la principal diferencia con el trastorno autista es que las personas que padecen este Asperger no tienen retrasos cognitivos ni en el habla.

 asperger

Manifestaciones del síndrome de Asperger

Se manifiesta de forma diferente en cada persona, pero todos tienen en común dificultades para la interacción social.

  • Dificultades sociales, estas personas no se aíslan del mundo, pero presentan dificultades sobre todo en la comunicación que les pueden llevar al aislamiento.
    • Alteraciones en Patrones de la comunicación no verbal, su lenguaje corporal puede ser inusual.
    • Pueden hablar en un tono monótono y pueden no reaccionar ante los comentarios y emociones de otras personas.
    • No suelen entender el sentido del lenguaje, toman el sentido literal, pueden no entender el sarcasmo o el humor.
    • Tienen dificultades para mantener el contacto visual, las expresiones faciales o los gestos.
    • Tienen dificultades para relacionarse con personas de su edad y con adultos: son incapaces de responder emocionalmente a las interacciones, no expresan placer por la felicidad de otras personas.
  • Inflexibilidad cognitiva y comportamental. No son flexibles con respecto a rutinas o rituales.

  • Dificultades para la abstracción de conceptos.
  • Coherencia central débil, en beneficio del procesamiento de los detalles.
  • Dificultades en las funciones ejecutivas y de planificación.
  • Intereses restringidos. Se suelen concentrar demasiado en un solo tema u objeto ignorando todos los demás. Las áreas de interés pueden ser bastante limitadas, como una obsesión con los horarios de los trenes, los directorios telefónicos, una aspiradora o colecciones de objetos.
  • Pueden mostrar retrasos en el desarrollo motor y comportamientos físicos inusuales.

10 Pautas para educar a los niños y niñas con Síndrome de Asperger

  1. Acepta y comprende al niño/a y su síndrome. Al no comportarse de forma socialmente adecuada, tendrán muchos problemas en cuanto a aceptación y comprensión. Es importante que como educadores partamos de una base de comprensión y aceptación hacía estos niños y niñas.
  2. Cuida su autoestima, suelen tener una imagen sobre si mismos poco realista.
  3. Trabaja con el pequeño para reducir sus niveles de ansiedad. Su inflexibilidad le casara ansiedad ante cambios en las rutinas, horarios, rituales. Es importante trabajar estrategias para manejar la ansiedad.
  4. Enséñale habilidades sociales y emocionales. Para ellos es muy difícil imaginarse las perspectivas de otras personas, es fundamental que poco a poco les hagamos ver estar perspectivas, empezando por nosotros mismos.
  5. Enséñale la expresión emocional, porque les costara aprenderlos.
  6. Aplica una disciplina positiva. Explicándole lo que está mal de la conducta, nunca juzgando al pequeño.
  7. Emplea sistemas de economía de fichas o juegos de recompensa. El objetivo es que el niño/a aprenda que conductas son adecuadas y cuáles no, para ello le mostraremos las conductas adecuadas y las inadecuadas. Cada vez que realice una conducta adecuada le premiaremos con una ficha (pegatina, etc.) y cuando consiga un número determinado de pegatinas (número de conductas adecuadas), dale una recompensa.
  8. Plantéale las conductas adecuadas en pequeños pasos y muéstraselas como un desafío. Como por ejemplo ¿me pregunto cuanto tiempo puedes permanecer sentado y quieto?
  9. Asegúrate que el pequeño sabe lo que se espera de él, para ello puedes hacer una lista de normas claras, explicarle las conductas que debe realizar.
  10. Muéstrale tu cariño incondicional.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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