El pastorcito mentiroso – Cuento para niños

pastorcito mentiroso

Hoy te contamos una historia sobre un pastorcillo que le gustaba mentir y sabes que cuando te acostumbras a mentir, luego las personas que te rodean no te creerán y si necesitas ayuda realmente no la tendrás. Esta es la historia del pastorcito mentiroso que puedes contar a tus hijos para hablar sobre la mentira y lo importante que es decir la verdad.

Aquí va la fábula del pastorcillo mentiroso y el lobo


El pastorcito mentiroso y el lobo

Había una vez un pastorcito que cuidaba de muchas ovejas. Este pastorcito siempre iba a pasear a sus ovejas a una colina cercana a un pueblo. Cómo en el pueblo lo conocían todos, el pastorcito se sentía cómodo allí. Pero un buen día se sintió aburrido y decidió que lo mejor era buscar cómo divertirse y no encontró mejor manera que inventando una historia. Así fue como producto del aburrimiento comenzó a decir que se acercaba un lobo feroz a atacar a sus ovejas.

 

El pastorcito gritó:

  • ¡Un lobo, un lobo viene! ¡Por favor, ayúdeme!

 

Siendo que los aldeanos no sabían que se trataba de una mentira acudieron rápidamente para ayudarlo. Uno tras otro fueron subiendo la colina rápidamente para poder socorrer al pastorcito. Con ellos llevaban armas, palos y todo tipo de herramientas para poder ahuyentar al lobo feroz.

 

Pero grande fue su asombro cuando llegaron hasta la cima y no encontraron más que al pastorcito junto a sus ovejas. Este reía sin parar, producto de la broma que les había hecho.

Los aldeanos, que conocían al pastorcito desde había nacido, se sorprendieron y enojaron a la vez diciéndole:

  • Pastorcito, si vuelves a mentir nunca te creeremos cuando digas la verdad y es posible que algún día necesites de nosotros.

 

Pero el pastorcito no hizo caso de aquello que le estaban advirtiendo y continuó riéndose mientras los aldeanos regresaban enojados hacia el pueblo.

 

Pasaron dos días sin tener noticias del pastorcito y sus ovejas. Prácticamente todos habían olvidado el acontecimiento que había ocurrido hacía días atrás. Sin embargo, como era un pueblo muy tranquilo, una mañana volvieron a escuchar al pastorcito que gritaba:

 

  • ¡Un lobo un lobo por favor ayuda! ¡Un lobo feroz que quiere comerse mis ovejas!

 

Inmediatamente y sin dudarlo la mayoría de las personas del pueblo salieron corriendo velozmente y subieron la colina para encontrar al pastorcito y socorrerlo. Pero grande fue su asombro nuevamente cuándo descubrieron, al llegar a la cima, que no se encontraba ningún lobo feroz y que el pastorcito estaba felizmente sentada en una roca con sus ovejas a su alrededor.

 

Riéndose a carcajadas y casi cayéndose al piso, el pastorcito les dijo:

  • Ja ja ja – rio el pastorcito – Otra vez fueron engañados. ¡Que divertido!

 

Los aldeanos, que eran un poco mayores en edad y tenían mucha más sabiduría que el pastorcito, finalmente le dijeron:

  • Pastorcito, las mentiras te harán preso de ellas, ya que no sabremos cuando mientes o cuando dices la verdad. Y si necesitas de nuestra ayuda, no llegaremos a ayudarte pues con tantas mentiras, no podremos creerte nunca.

 

No obstante, el pastorcito no hizo caso a lo que le estaban diciendo y con una sonrisa en su boca se retiró para custodiar a sus ovejas.

 

Trascurrió una semana desde aquel evento, hasta que nuevamente desde la aldea escucharon los gritos del pastorcito:

 

  • ¡Ayuda ayuda! ¡Por favor ayúdenme! Esta vez es verdad: hay lobo feroz que se quiere comer a mis ovejas.

 

Los aldeanos escucharon sus quejas, pero sabiendo lo que había pasado anteriormente comprendieron que se trataba de una mentira más del pastorcito. Entonces pensaron: con todo lo que tenemos que hacer no vamos a ir a acudir hacia el pastorcito que ya sabemos que nos está jugando una broma de mal gusto. Fue así como todo el pueblo continúa haciendo sus actividades cotidianas, mientras escuchaban al pastorcito que seguía gritando.

 

Horas más tarde, desde la colina más alta, vieron bajar al pastorcito sin ninguna de sus ovejas. Cuando los aldeanos curiosos lo vieron llegar, le preguntaron:

 

  • ¿Dónde están tus ovejas pastorcito?
  • Es que se los he dicho, el lobo se las ha llevado a todas ¿porque no vinieron a ayudarme cuando gritando les pedí ayuda?

 

Los aldeanos más sabios, lo miraron por un instante y respondieron:

 

  • Pastorcito, cuándo tú mientes luego no puedes pretender que las personas acudan a ti incluso cuando dices la verdad, pues nadie te creerá. Y eso es lo que ha ocurrido. Tristemente a tus ovejas se las ha llevado el lobo feroz, pero he aquí puedes aprender una gran lección: es importante siempre decir la verdad y no engañar a otros para beneficio propio.

–Fin El pastorcillo mentiroso–

Te ha gustado la fabula del pastorcito mentiroso, cuéntasela a tus hijos o alumnos y déjanos un comentario con tus ideas e impresiones. Y recuerda compartirla en tus redes sociales para que la lea mucha más gente.

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3 comentarios de “El pastorcito mentiroso – Cuento para niños

  1. Julio Cesar Guardia dice:

    Excelente el cuento Pastorcito Mentiroso. Será posible publicar en vuestra paginas unos cuentos cortos de mi autorìa

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