El dolor emocional

El dolor es una condición natural de los seres vivos, el sentir dolor permite a los seres vivos percatarse de un daño en su integridad, de modo que puedan reaccionar del modo más rápido y efectivo posible. El dolor es como una señal de alarma que nos hace darnos cuenta de lo que nos perjudica, del peligro,  y  nos preparará para escapar del daño y para recuperarnos del mismo.

El dolor emocional

Dentro de los diferentes tipos de dolor, podemos señalar el dolor emocional, que podemos definir como el sentimiento intenso de pena, tristeza, lastima, e incluso ira y frustración que se experimenta por circunstancias adversas. El dolor emocional es por lo tanto una mezcla de emociones, sensaciones y sentimientos experimentados ante un acontecimiento adverso que nos provoca daño a nivel psicológico y emocional. Este tipo de dolor tiene un funcionamiento similar al dolor físico, sin embargo, a diferencia de éste, sus cicatrices son más profundas y su huella suele marcar durante toda la vida.

El dolor emocional resulta especialmente dañino y perjudicial en los niños y niñas, cuando aún no disponen de recursos emocionales para enfrentarse a este dolor, afrontar la situación y sanar emocionalmente para completar su desarrollo. Es por ello que debemos prestar especial atención al dolor que experimentan nuestros pequeños y dotarles de herramientas para poder enfrentarse a él.

dolor emocional

Causas del dolor emocional

  • Golpe o shock emocional
  • Muerte de un ser querido
  • Rechazo social
  • Separación de las figuras de apego
  • Ataques contra la persona
  • Violencia verbal y social

Para qué sirve el dolor emocional

El dolor emocional nos sirve para llegar a afrontar aquellas situaciones que nos resultan perjudiciales, el dolor emocional nos sirve como mecanismo regulador y necesario para afrontar las perdidas y demás acontecimientos dañinos. El dolor emocional tiene una función de ayudarnos a reajustar y reencontrar el equilibrio perdido tras el daño. Es proceso de duelo es un proceso necesario para reencontrarse, para descubrirse, recomponerse y fortalecerse a uno mismo.

Los peligros del dolor emocional

Sin embargo, aunque el dolor de tipo emocional sea necesario puede tener graves consecuencias. Recientes investigaciones, entre ellas la llevada a cabo por Mary Frances O`Connor, demuestran que el malestar emocional puede convertirse en una pena compleja, que trae sentimientos de desesperación, amargura y enfado, y además puede provocar una pérdida de esperanzas y de expectativas de futuro. En estos casos el dolor se puede convertir en sufrimiento, y el sufrimiento es una amenaza contra el bienestar.

Diferencia entre el dolor y el sufrimiento.

El dolor es un estado provocado por un acontecimiento adverso que provoca una serie de emociones negativas, pero que poco a poco remite, cuando se completa el proceso de reajuste. Cuando este proceso no se completa de manera adecuada, bien porque el dolor se reprime, bien porque no encuentra la manera de reajuste, debido a una ausencia de recursos emocionales, se convierte en sufrimiento. El sufrimiento es un patrón de actuación, determinado por una manera de pensar y de actuar que se acompañan de emociones negativas, y en lugar de remitir aumentan en intensidad y duración. El sufrimiento puede aparecer sin ninguna causa real, siendo un sufrimiento innecesario.

¿Qué podemos hacer frente al dolor emocional de los niños y niñas?

  • No reprimas su dolor, ni hagas que se avergüencen de ello o intenten ocultarlo. El dolor es natural y cumple una función necesaria para la sanación del individuo. Al igual que atendemos el dolor físico y curamos la herida, aportando consuelo al niño/a, debemos actuar del mismo modo con el dolor emocional.
  • Ayúdales a reconocer y aceptar sus emociones. Es fundamental que identifiquen el tipo de dolor, las causas del mismo y las emociones que lo acompañan.
  • Habla con ellos y explícales que es normal experimentar dolor ante determinadas situaciones como por ejemplo lo que les provoca el malestar actualmente.
  • Recuerda que aceptar no es resignarse o rendirse. La aceptación es un proceso activo y la resignación pasiva. La aceptación al ser activa nos lleva a la superación, a saber dónde estamos y ser conscientes de donde queremos llegar, la resignación en cambio nos deja inmóviles en el lugar donde nos encontramos.
  • Ayúdales a sacar sus sentimientos, deja que dibujen que escriban, pinten, lloren o hablen. Cada uno encontrará la vía de escape para sus emociones.
  • Presta atención a los sentimientos asociados a cada emoción dolorosa y trabaja con ellos para que no conviertan en un modo generalizado de pensar que les lleve al sufrimiento.
  • Dales apoyo y consuelo. A veces un simple abrazo es más efectivo que cualquier otra cosa.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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