El desarrollo del bebé (0-3 meses)

Cómo madura nuestro bebé de 0 a 3 meses

Durante los primeros meses de vida, el bebé alcanzará importantes desafíos en su desarrollo, físico, emocional y psicológico. En tan solo un año de vida el desarrollo es sorprendente, crecerá más rápido que en toda su vida y aprenderá importantes habilidades y recursos. En estos primeros momentos crecerá físicamente, se asentarán las bases de su personalidad, desarrollará su inteligencia y asimilará patrones conductuales y afectivos.

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El desarrollo del bebé

El desarrollo del bebé está inmerso en un proceso con etapas claramente diferenciadas. Cada bebé es único y por lo tanto, aunque existan unos hitos generales de desarrollo son orientativos, ya que cada uno seguirá su propio ritmo de desarrollo, maduración, crecimiento y aprendizaje. El desarrollo será específico de cada uno.

Es importante estimular al bebé para favorecer su desarrollo sano, pero debemos tener mucho cuidado para no forzarle. Respetar su ritmo de desarrollo es la premisa por la que debemos guiarnos. A medida que el bebé alcanza la maduración biológica necesaria, irá aprendiendo cosas y adquiriendo destrezas. Si no ha alcanzado esta maduración, forzarle no sirve de nada pues no podrá aprenderlo. Tiene que madurar bilógicamente, su cuerpo, su mente, las estructuras neurológicas, los músculos, los sentidos, etc.

El bebé de un mes

El recién nacido tiene mucho camino por recorrer. Los seres humanos nacemos sin completar el desarrollo y tenemos que completarlo fuera.

  • En este primer mes tiene necesidades imperiosas como aprender a establecer el ritmo respiratorio regular y constante, dominar funciones como el llanto, bostezo, estornudo, etc. Para nosotros son destrezas habituales pero para ellos supone un verdadero esfuerzo.
  • Los cinco sentidos del bebé pueden percibir estímulos, pero aún no están completamente desarrollados, es capaz de ver pero no ve con nitidez. Tendrán que ir madurando las vías nerviosas que le permitan una percepción más elaborada.
  • La musculatura de su cuello aún no tiene la suficiente fuerza para sostener el peso de la cabeza.
  • Es capaz de mover las manos y los pies, aunque los movimientos no sean aún precisos.
  • Estamos en los comienzos de su desarrollo emocional y afectivo. El bebé necesita sentir cerca a sus figuras cercanas para comenzar a crear el vínculo de apego sano con ellos. Es importante hablarle, y responder a sus necesidades.

El bebé de dos meses

Los cambios serán claramente observables tanto en crecimiento físico como en maduración psicológica.

  • Los músculos de su cuello tienen más fuerza y podrá levantar la cabeza, cuando este tumbado boca abajo. Todavía no podrá mantener esta posición durante mucho tiempo.
  • Sus sentidos se han desarrollado y mostrará más interés por los estímulos visuales y auditivos.
  • Aprenderá a sonreír y a emitir sus primeros sonidos, en forma de gorgoteos rudimentarios cuando le hablan.
  • Ha aprendido que el llanto es su principal medio de comunicación. Es normal que empleen los lloros con frecuencia para transmitirnos sus necesidades, o simplemente para captar nuestra atención.
  • En cuanto a su desarrollo afectivo, es fundamental reforzar el vínculo como figura de apego y atender a sus necesidades. Responder a sus llantos, y mostrarle un apego seguro.

El bebé de tres meses

El bebé esta precioso, ha ganado peso y está más despierto.

  • Sus sentidos alcanzan hitos de desarrollo. La vista y el oído maduran, empezará a reaccionar ante ruidos y colores. Podrá reconocer a las personas cercanas.
  • Le encanta estar boca abajo y levantar la cabeza apoyándose en los antebrazos. La fuerza de la musculatura del cuello ya le permite aguantar más tiempo en esta postura y el desarrollo de sus sentidos le motivara a hacerlo para captar todo lo que ocurre a su alrededor.
  • Empieza a mover brazos y piernas de forma intencionada, aunque aún no coordina bien.
  • Le encantará señalar objetos con el dedo y seguirlos con la mirada.
  • Las manos cobran un papel muy importante para explorar el mundo que le rodea. Intentará agarrar todo lo que encuentre a su alcance, hasta puede tirarnos del pelo.
  • Es el momento de comenzar a interactuar con él y estrechar el vínculo. Juega con él, dale masajes, cosquillas, etc.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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