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El control de Esfínteres

8 Orientaciones para La Adquisición del Control de esfínteres

El control de esfínteres es el paso de un acto reflejo e involuntario a una conducta controlada y voluntaria. No es algo que se aprende, este control se adquiere cuando el desarrollo del niño/a es el apropiado y hace que el pequeño esté preparado para ello. Es uno de los logros del desarrollo que debe alcanzar el pequeño, no depende ni del deseo de los niños y niñas, ni del adiestramiento que hagan los adultos.

 contacto físico y emocional

¿Cómo se adquiere el control de esfínteres?

El control de esfínteres suele suponer tanto para los niños y niñas como para las familias un periodo de tensión. En la adquisición de este control, intervienen varios procesos:

  • Se ha de producir una maduración fisiológica. Ésta va a permitir controlar los esfínteres, que son los principales músculos que intervienen en el proceso.
  • Se hace necesaria una maduración cognitiva, que permita el control cortical. Esto es imprescindible para que los pequeños sean conscientes del necesitar hacer sus necesidades. Es decir el niño/a debe tener la maduración mental suficiente que le haga reconocer las ganas de orinar y/o defecar. Esto lo convierte en una conducta voluntaria y controlada.
  • Se ha de acompañar estos procesos madurativos con una enseñanza que ayude y guie al pequeño. Es importante enseñarle los momentos y lugares adecuados.

¿Cuándo se adquiere el control de esfínteres?

Como se ha comentado el control de esfínteres es un logro del desarrollo y por lo tanto dependerá del ritmo natural de cada niño/a. Cada persona lleva su propio ritmo evolutivo y se va desarrollando poco a poco, adquiriendo según su propio camino los diferentes logros y funciones.

El control de esfínteres, se adquiere de forma natural entre los 24 y los 30 meses de edad. En algunos casos puede que los niños/as se demoren en la adquisición del control e incluso retroceder en el proceso una vez iniciado el mismo. Esto ocurre cuando no se tiene en cuenta el desarrollo individual de cada niño/a.

Además puede haber otros factores que incidan en la adquisición del control aunque el niño/a este listo para ello. Estos factores suponen aquellas circunstancias que pueden afectar emocionalmente al pequeño, como la llegada de un nuevo hermano/a, la separación de los padres, cambio de residencia, entrada en el jardín infancia, etc.

No debemos tener prisa por que logren esta adquisición, ya que lo harán de manera natural llegada el momento, cuando estén preparados. Presionarle puede provocar unas tensiones innecesarias e interferir en el proceso, creando una actitud negativa en los pequeños aun cuando estén preparados.

A los cinco años de edad debe estar adquirido y asimilado el control de esfínteres.

8 Orientaciones para el proceso de Control de esfínteres

  1. Recuerda que cada niño/a tiene su propio ritmo. Es importante confiar en el desarrollo de cada niño/a, no te agobies porque adquiera este control. Estimúlale positivamente y enséñale, no le exijas. Si le exiges y no está preparado creara una tensión y una actitud negativa por parte del pequeño.
  2. Cuando el niño/a este preparado, puedes emplear un programa de entrenamiento. Para ello anota las horas en las que el pequeño hace pis y caca durante el día. Después quítale el pañal y comienza sentándole en el orinal unos 30/15 minutos antes de la hora anotada. Deja al pequeño un rato en el orinal, no le obligues, ni lo hagas como algo traumático, quédate con él, explícale que tiene que hacer sus necesidades y trata de mantenerle relajado, puedes contarle un cuento, etc. El tiempo de permanecer sentado en el orinal, no debe exceder los 30 minutos. Si hace sus necesidades le felicitaremos y le reforzaremos, si no lo hace, simplemente le diremos que otro día lo hará. Repite esta operación a diario, es una forma de establecer una rutina y  crear el hábito.
  3. No vuelvas a ponerle el pañal y anímale a que pida ir al orinal cuando tenga la necesidad de hacer pis o caca.Aunque tengas que cambiarle la ropa y limpiarle. Cuando haya que cambiarle es bueno que el pequeño contribuya, llevando la ropa a la lavadora, etc. Pero nunca debes hacer que lo perciba como un castigo, sino como una consecuencia.
  4. Ten paciencia y se perseverante. No te desanimes, ni te alteres. Muéstrate comprensivo y no te enfades con el pequeño.
  5. No etiquetes, ni compares al pequeño. Evita comentarios como “eres un meón”, o “tu hermana/o lo hacía a tu edad”.
  6. Procura un ambiente relajado, comprensivo y tranquilo. No crees tensiones innecesarias.
  7. Es importante que perdamos la vergüenza. Los niños/as actúan por imitación y siguen los ejemplos. Por ello es conveniente que vean como lo hacen los adultos y otros niños/as. E incluso emplear algún cuento sobre el tema.
  8. Primero se realiza el control de esfínteres durante el día. Una vez conseguido este control diurno comenzaremos con el nocturno.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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