Cuadernos de verano: reforzar sin perder el hábito de estudiar

El verano es tiempo de descanso y vacaciones para niños y jóvenes. Por lo general, son largos períodos, y es ahí cuando aparece el dilema de los padres sobre si los cuadernos de verano son una buena opción para pasar parte de ese tiempo de ocio en una actividad productiva o no. Aunque, si se les da la libertad para decidir a ellos, la respuesta inmediata será que las vacaciones son para descansar.

Lo ideal, sería combinar los cuadernos de verano para reforzar lo aprendido durante el curso con las actividades divertidas que se disfrutan en vacaciones.


Decisión importante: ¿usar o no cuadernos de verano?

Por norma general, los niños tienen 12 semanas de vacaciones, lo que es un tiempo relativamente largo para que lo dediquen sólo al juego, viajes y diversión. Éste puede ser aprovechado, al usar cuadernos de verano para afianzar el conocimiento adquirido durante el curso escolar, y esto pueden hacerlo desde la creatividad y diversión, sin que se convierta en una tortura para ellos.

Muchos han sido los debates sobre este tema, algunos especialistas en psicopedagogía afirman que los niños no pueden estar tantas semanas con tiempo de ocio, y que se les debe crear un hábito para realizar actividades escolares, para que al empezar el nuevo ciclo de clases, no les sea tan difícil retomar la rutina. Otros, como los padres de los alumnos, están en desacuerdo porque alegan que es demasiado tiempo seguir con los deberes escolares también en las vacaciones, ya que los niños necesitan un descanso mental.

En definitiva, este tiempo de vacaciones puede ser compartido con cuadernos de verano, que están diseñados para repasar contenidos, e inclusive, recomendar lecturas que ayudarán al aprendizaje y comprensión lectora. Así como también con actividades recreativas, con las que se estimule la creatividad, y para compartir con toda la familia.


¿Cuál es el más adecuado?

La mayoría de las veces, la elección del cuaderno de verano está sujeta a los consejos del profesor, que conoce las debilidades y fortalezas de los niños o adolescentes.

En el caso de los pequeños, de edades comprendidas entre 2 y 5 años, su refuerzo educativo se basa en juegos, experimentos  o actividades físicas como correr, nadar o saltar. El cuaderno en esta etapa debe ser sencillo, fácil de entender, con fichas parecidas a las utilizadas durante su curso, lo que se refuerza a través de números, dibujos, formas y colores, entre otros.

Al pasar a la etapa de educación primaria es cuando se debe estar más atento, empieza una etapa de más seriedad y responsabilidad por parte del niño. El objetivo del cuaderno de verano a este nivel, es consolidar los conocimientos en las materias con las que tenga más dificultad.

 

En secundaria, el objetivo de estos cuadernos es el de centrarse en materias como lengua y matemáticas, o en las asignaturas con las que tenga mayor inconveniente. En algunos pueden añadirse juegos y pasatiempos con la finalidad de motivar al estudiante. Los padres deben tener en cuenta que es necesario desconectar y hacer pausas para lograr asimilar mejor las actividades escolares.


¿Cómo utilizarlos?

Lo primero que debe hacerse, es esperar al menos dos semanas después de culminar el año académico, para poder empezar con las actividades de los cuadernos de verano. La razón de la espera, es para que no se sientan obligados a realizar esas tareas, y que puedan asimilar las actividades sin el cansancio que traigan de las clases en el aula.

Una vez terminadas las dos semanas de descanso, se recomienda usar estos cuadernos por la mañana, y así dejarles el resto del día libre para poder ir a la playa, montaña o hacer cualquier tipo de actividades habituales de verano. El tiempo que se le puede dedicar es de una hora, período suficiente siempre que el niño esté atento y concentrado en la actividad que esté realizando.

El papel que cumplen los padres en estas tareas con el cuaderno de verano es muy importante, y el grado de ayuda va a depender de la etapa escolar en la que se encuentre el niño. Por ejemplo, los niños pequeños necesitan más apoyo y atención por parte de los padres, mientras que los niños a partir de primaria pueden estudiar solos, pero bajo su debida supervisión.

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