Celos entre hermanos

Los hermanos constituyen la primera relación entre iguales que tenemos las personas. Nuestros hermanos serán por lo tanto, nuestros primeros amigos, nuestros compañeros de juegos y de experiencias y al mismo tiempo nuestros primeros rivales.

Es algo normal que los niños y niñas desarrollen celos hacía sus hermanos. Se trata de una relación muy intima y estrecha, con múltiples vínculos e implicaciones. Esta relación se complica porque gira en torno a los padres y a los roles familiares.

Los hermanos han de compartir roles en el núcleo de la familia, han de compartir el cariño y la atención de los padres. Y esto hace que la relación al igual que está dotada de múltiples ventajas se complique.

Los celos son normales en el desarrollo, debemos prestar atención a los mismos, sin darle demasiada importancia, para evitar que se conviertan en algo más problemático. Pero en todo caso no tenemos que alertarnos demasiado. Tendremos momentos en que los hermanos se adoren y otros en los que parecerá que se odian. Saber manejar estas situaciones es fundamental, para contribuir a estrechar el vínculo afectivo en esta relación tan especial.  celos entre hermanos

¿Por qué aparecen los celos entre hermanos?

Los celos son una emoción natural de los seres humanos, que se producen como parte del desarrollo normal de los niños y niñas.

Los celos son fruto de la necesidad de exclusividad, de protagonismo y de atención de los padres. Los pequeños desean ser exclusivos, tener el protagonismo en la familia y la mayor atención posible de los padres. Pero esta necesidad se ve reñida con la aparición de los hermanos en el escenario, ya que se han de compartir tanto la exclusividad, como el protagonismo y la atención de los adultos.

No se pueden evitar los celos, ya que surgen como parte normal del desarrollo, pero nuestra labor es atenuarlos y hacer que los pequeños aprendan a gestionar estar emoción.

10 Pautas Efectivas para atenuar los celos

  1. Fomenta las actividades conjuntas, en las que los hermanos tengan que colaborar y se perciban como compañeros pertenecientes al mismo equipo y no como rivales. De este modo se despiertan en ellos sentimientos de compañía, tolerancia y buscan el logro de objetivos comunes. Podemos hacerlo induciéndoles a practicar juegos conjuntos, en los que tengan que colaborar. Tendremos cuidado con los juegos en los que sean rivales, evitándolos.
  2. No compares a los niños y  niñas en cuanto a comportamientos, habilidades, cualidades, etc. Al comparar incentivamos su rivalidad. Es importante que no se perciban como mejor o peor que el /los otros.
  3. No busques culpables y No tomes partido en sus peleas por ninguno de los dos. Cuando tengan una pelea fruto de su rivalidad. No culpes a ninguno de los hermanos, y tampoco tomes partido. Sepáralos, riñe a los dos y hazles entender que ese comportamiento no es el adecuado y que no se lo vas a pasar.
  4. Sirve de modelo cuando tengan un conflicto, enséñales a resolver sus conflictos de forma constructiva, buscando una solución positiva para todos los hermanos. No les obligues a hacer las paces, haz que razonen y que entiendan.
  5. Dedica atención y tiempo a cada uno de ellos y tiempo compartido a todos los pequeños. Deben ver que en determinados momentos reciben atención exclusiva y que también pueden recibir tu atención compartiéndola con sus hermanos. Es importante que seas lo más equitativo posible repartiendo tu atención y que cuando lo hagas sea atención exclusiva. No puedes atender a otro, o dejar de atender al niño/a que estas atendiendo por demandas de otro.
  6. Muestra tu comprensión y cariño hacia ambos. Has de ser comprensivo y cariñoso con todos los hermanos.
  7. Escucha y acepta los sentimientos negativos de un hermano hacia otro. No le exijas que sea condescendiente. Deja que se quejen cuando algo les molesta de sus hermanos. Esto les ayuda a expresar su sentimiento, a sentirse comprendidos y hacen que se eliminen las tensiones y las emociones negativas.
  8. Déjales su espacio y sus cosas a cada uno. Es importante que aprendan a compartir, pero también necesitan tener su individualidad. Para ello es bueno que cada uno tenga su espacio y cosas propias, que no tenga que compartir, de este modo se sentirá protagonista o dueño de parte de su espacio.
  9. Hazles responsables al uno del otro. Enséñales a cuidarse, protegerse y quererse. Es bueno que les pidas que se cuiden y que dejes que lo hagan. Observarás que a veces cuando uno de ellos llora, acude su hermano en su ayuda, deja que lo hagan, están estrechando lazos y desarrollando sentimientos de empatía y cariño.
  10. Favorece la autoestima de los niños y niñas. Es importante para esto que los pequeños perciban que tienen un lugar único y especial en el cariño de los adultos. Que vean a los hermanos no como rivales, sino como compañeros y una figura de apego y apoyo.

 

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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