Introduce tu email para suscribirte

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Únete a otros 6.039 suscriptores

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

El TDHA o trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad se caracteriza por la dificultad de mantener la atención de forma voluntaria durante un periodo de tiempo ante diferentes actividades de diverso tipo unido a una falta de control de impulsos y a un incremento en la actividad.

El TDAH es un trastorno de conducta que aparece en la infancia. Es frecuente que se observen las manifestaciones del mismo, cuando comienza la educación primaria, coincidiendo con las dificultades en el rendimiento escolar y la aparición de problemas sociales. Se suele diagnosticar en torno a los 7 años de edad. Aunque aparezca en la infancia, puede continuar en la adolescencia y la edad adulta.

Las repercusiones del TDAH pueden ser muy perjudiciales, por ello es imprescindible prestar atención, diagnosticar el trastorno a tiempo y establecer un plan de tratamiento, permitiendo que las personas que lo padecen aprendan y dominen estrategias que les permitan controlar sus impulsos, entrenar su atención y mejorar su capacidad de concentrarse, y encontrar alternativas que contribuyan a dejar salir su necesidad de actividad.  De esta forma los niños y niñas con TDAH, podrán sentar las bases para un desarrollo sano y feliz y establecer las bases para enfrentarse a las repercusiones del TDAH.

TDAH

Repercusiones

El TDAH, es un trastorno que tiene importantes repercusiones en la vida de quienes lo padecen.

  • Dificultades en el rendimiento académico, debidas a la incapacidad de mantener la atención y la falta de concentración.
  • Impacto emocional (depresión, irritabilidad, etc.)
  • Problemas sociales, dificultades con las relaciones interpersonales, comportamiento antisocial, abuso de sustancias, etc.

Características

Las tres principales características que nos sirven como señales de alerta, son el aumento de la actividad física, la dificultad para mantener la atención durante un periodo de tiempo continuado y la impulsividad.

En muchos casos aparece asociado un problema de autoestima.

Son niños y niñas que se mueven constante, que parecen no poder estar quietos. Responden con mucha impulsividad, sin pensar y les cuesta mantenerse haciendo la misma tarea durante un tipo, no son capaces de mantener la atención.

En cualquier caso, el TDAH es un trastorno difícil de diagnosticar, en el que cada persona que lo padece presenta sus propias características, por todo ello es fundamental acudir a un especialista ante la aparición de los primeros síntomas.

Tratamiento

El tratamiento del TDAH, ha de realizarse de forma individualizada. El objetivo es mejorar la calidad de vida de los pequeños que lo padecen. Para ello se trabaja para disminuir los síntomas y complicaciones, educando al pequeño y a su familia.

Lo habitual, es una combinación del tratamiento farmacológico con la intervención psicopedagógica. Resultando fundamental esta última para reeducar las conductas de los pequeños.

10 Pautas Psicopedagógicas

  1. Dada las características del trastorno es importante proporcionar a los pequeños un hogar estable y tranquilo, que contribuya a su bienestar.
  2. Establece programas. Para los niños y niñas con TDAH es fundamental mantener unas rutinas y horarios que aporten estabilidad. Les ayuda a mantener un ambiente tranquilo.
  3. Presta atención a su autoestima. Utiliza mensajes positivos que contribuyan a las emociones positivas. No critiques al niño/a, critica la conducta.
  4. Busca actividades que le permitan satisfacer su necesidad de acción como nadar, deportes de equipo, etc.
  5. Enséñale a controlar su impulsividad, para ello es conveniente que pongas unas normas claras y que le muestres consignas de diverso tipo que le ayuden a controlarse (no puedes levantarte hasta que quite los platos de la mesa, antes de hablar levanta la mano). También es bueno el entrenamiento en técnicas de relajación y técnicas como la del semáforo (paro, reflexiono y actuó).
  6. Emplea el reforzamiento positivo para que motiven al niño y o niña a repetir las conductas adecuadas. Es importante que ofrecer al pequeño algo que le interese o le guste justo después del comportamiento esperado.
  7. Ayúdale a hacer las cosas paso a paso. Con los deberes por ejemplo, es importante descomponer las tareas y organizar la realización de las mismas. Debemos estar pendientes para que siga los pasos y no se salte ninguno, de esta forma además de entrenar estrategias de acción, fomentamos la independencia de los pequeños.
  8. Sirve de modelo para los niños y niñas. Lleva a cabo las conductas que quieras enseñarles, sirviendo de ejemplo. Los pequeños asimilaran esa forma de actuar y provocaremos que repitan las conductas.
  9. Fomenta actividades que supongan seguir una disciplina y les ayude a controlarse, como el judo o el karate, la danza, etc.
  10. Entrena la atención con ellos. Puedes emplear actividades como puzles, sopas de letras, búsqueda de diferencias, etc. Procura establecer tiempos en los que el niño/a tenga que prestar atención.

 

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

1 comment...

  1. david 6 junio, 2017 a las 11:45 am

    ¡Gracias por la información!, las diez pautas que dan me han parecido estupendas..
    Muy buen artículo
    Dr. David López

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
>