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No es bueno que los niños tengan todo lo que quieran

Vivimos en una sociedad del consumo, en la que se equipara felicidad con tener, con consumir bienes y servicios. Parece que solo podemos ser felices si tenemos lo que queremos. Sin embargo, esta idea arraigada en el inconsciente colectivo nos condena precisamente a la infelicidad. Ya que la misma idea nos sumerge de lleno en un bucle de consumo insaciable, siempre habrá cosas que no tengamos y que deseemos tener. Esta tendencia no se queda ahí, se extiende a nuestros niños,  y con mucha frecuencia creemos que serán felices si tienen todo lo que quieren. Es por ello que solemos darles todo lo que quieren sin medida, solo es suficiente con que lo pidan, a menudo nos sentimos culpables si no se lo damos, ya que asociamos su felicidad al tener. No es bueno que los niños tengan todo lo que quieran.

La tendencia de darles todo lo que quieren

En una sociedad del consumo, estamos educados para consumir y para buscar erróneamente la felicidad a través del consumo.

Nuestros niños y niñas son nativos de la sociedad del consumo, y por lo tanto son víctimas tempranas de esta tendencia. Tenemos arraigada esa idea en nuestro inconsciente colectivo y tendemos a darles todo lo que quieren, creyendo que así serán más felices.

Efectivamente, darles sus caprichos puede evitar la frustración por no tenerlo, puede hacerlos felices por un instante, pero la felicidad no se sustenta en el tener, la felicidad es mucho más que eso y a la vez mucho más simple. Se trata de una actitud y una serenidad que es independiente de lo que se tenga. La felicidad es un estado interno de serenidad y plenitud que nos hace no necesitar nada externo para sentirnos bien.

¿Por qué no es bueno darles todo lo que quieren?

Aun así, podemos pensar que aunque cultivemos su felicidad interior, no les hacemos mal dándoles lo que quieren. Ante el dilema de darles, tendemos a dejarnos llevar por la creencia de que les hacemos más bien que mal, que total no les perjudicamos tanto. Nada más lejos de la realidad, darles todo lo que quieren les condena a entrar en el bucle del consumo y la insatisfacción constante.

No es bueno darles a los niños todo lo que quieren, ya que si lo hacemos:

  • Les enseñamos a buscar su felicidad en factores externos, y les alejamos del verdadero bienestar como actitud interior.
  • Les estamos enseñando a no tolerar frustraciones. La tolerancia a la frustración se educa y se desarrolla a través de pequeñas frustraciones, no se trata de generarles frustraciones, pero sí de dejar que se enfrenten a ellas y poco a poco las vayan tolerando.
  • Crecen con la idea de que tienen derecho a tener todo lo que desean, y cuando no lo tienen no lo aceptarán, estallando en estados emocionales negativos.
  • Les educamos en la abundancia que les condena al vacío interior y a la infelicidad.
  • No aprenden a valorar las cosas que tienen, ya que tienen demasiado. No disfrutan de lo que tienen, sino del tener. Y entran en el bucle de la insatisfacción, siempre habrá cosas que no tengan y que quieran, siempre querrán más cosas y nunca tendrán suficiente.
  • Lo peligroso es que todas estas tendencias se extienden a la edad adulta.

Consejos para no darles todo lo que quieren

Para las familias, a veces puede ser complicado no darles todo lo que quieren. Tenemos tan arraigada la falsa creencia de que si no se lo damos serán infelices que no cuesta no hacerlo.

  • En primer lugar recuerda que no es bueno para ellos darles todo lo que quieren. Tener esta idea presente nos ayudará a ser firmes.
  • Cuando pidan algo, si te cuesta negarlo, puedes proponerles un plan para conseguirlo, donde establezcas un tiempo y unas acciones que puede hacer para lograrlo. Es bueno que no lo tengan justo cuando lo quieren y que tengan que ganárselo de alguna manera. Por ejemplo: “para tu cumpleaños te lo podemos regalar”, o “ ahora mismo no vamos a comprarlo, pero sí lo quieres puedes ir ahorrando con tu paga”.
  • Hacer tratos o pactos con ellos es una buena opción.
  • Cuando quieren muchas cosas, les ayudaremos a escoger solo una cosa. Para ayudarles a escoger, analizamos lo que tienen, lo que necesitan ese objeto concreto.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@educa_aprende

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