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Heridas emocionales de la infancia

La infancia es la época de la vida que se caracteriza por el aprendizaje y el desarrollo. Partimos de un repertorio conductual y emocional basado en reacciones y reflejos innatos y poco a poco dicho repertorio se enriquece y configura en lo que somos de adultos. Las experiencias vividas en esta etapa y sobre todo como son interpretadas dichas experiencias y como nos sentimos con dicha interpretación dejarán una marca que puede y suele perdurar hasta la vida adulta y acompañarnos toda la vida. Es importante conocer y prestar atención a las heridas emocionales que pueden surgir en la infancia.

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Las heridas emocionales de la infancia.

Las heridas emocionales de la infancia, son aquellas experiencias que nos marcan de manera negativa y que determinan, en la mayoría de los casos, el desarrollo y el bienestar de la persona. La infancia es una etapa de gran vulnerabilidad, ya que se trata de individuos en desarrollo, todo lo que nos acontece en esta etapa puede marcarnos para siempre y determinar nuestros miedos, nuestra manera de actuar y de relacionarnos. Por ello es importante prestar atención a las posibles heridas emocionales.

  • El abandono, genera el miedo a ser abandonado, a la soledad. Cuando los niños o niñas perciben y sienten un abandono, ya sea real o ficticio, por parte de sus figuras de apego, o figuras significativas para él o ella, desarrollará una herida emocional que se caracteriza por el miedo a ser abandonado. Es probable que al crecer con este miedo, se convierta en una persona o bien dependiente o bien evasiva, abandonando las cosas y las personas por temor a ser abandonado.
  • La siguiente herida emocional sería provocada por la falta de afecto, que genera el miedo a no ser querido. Este miedo a no ser digno de cariño a no recibir afecto, se produce cuando los niños/as perciben que no les quieren. Esta percepción no quiere decir que sea la realidad, pero sí que el niño/a lo percibe así. Desarrollan un estilo de apego inseguro que puede conducirles a relaciones dependientes y poco sanas, o el desapego constante buscando llenar ese vació afectivo. Puede desencadenar en abuso de sustancias, excesivas relaciones, ya que ninguna de ellas llena esa carencia afectiva.
  • La vivencia del rechazo durante la infancia genera el miedo al rechazo y la siguiente herida emocional. La vivencia de rechazo hace referencia al grupo social y suele darse entre los iguales. Cuando el niño o niña no encaja en ningún grupo, y percibe el rechazo, siente tal como un fuerte golpe. El rechazo es una herida muy dolorosa, ya que supone sentir un rechazo contra la propia persona, contra su interior y por lo tanto mina la autoestima. La vivencia del rechazo genera una baja autoestima y un temor a volver a ser rechazado, que se traduce en una excesiva necesidad de complacer a los demás, por lo que las relaciones se basaran en una búsqueda de pertenencia y una lucha por no ser rechazado.
  • La traición genera el miedo a confiar. Los niños y niñas son confiados por naturaleza, pero para ellos su mundo es muy importante y ciertas cosas que a los adultos pueden parecernos sin importancia, para ellos son cruciales. Si sus secretos salen a la luz, se sienten vulnerados en lo más hondo y reaccionan con un miedo a confiar, desarrollando este herida emocional. Este miedo suele traducirse en personas reservadas, que siempre sospechan de los demás y que están en alerta constante, y por lo tanto las interacciones pueden ser disfuncionales.
  • La humillación provoca el miedo a no ser aceptado,  a la desaprobación. Cuando el niño o niña es humillado, o al menos así lo percibe y siente, se percibe atacado en lo más hondo. Este miedo es parecido al miedo al rechazo, pero en este caso no tiene por qué provenir de un grupo, puede ser humillado por una sola persona. Las personas necesitan percibirse aceptados por los congéneres, cuando esto no ocurre dará lugar a una herida emocional que se caracteriza por la búsqueda de aceptación a toda costa, aun teniendo que recurrir a la humillación que provoco el miedo.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@educa_aprende

 

 

 

1 comment...

  1. silvia 8 Septiembre, 2016 a las 6:38 pm

    Muchas gracias!. Es de mucha utilidad esta entrada. Un abrazo

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