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Cómo afectan los gritos al cerebro del niño

El ritmo de vida actual, las múltiples obligaciones laborales y familiares y la educación de los niños y niñas, pueden sobrepasarnos. Cuando nos sentimos sobrepasados y no sabemos cómo sobrellevar situaciones o cómo conseguir que los niños obedezcan podemos recurrir al grito. Pero los gritos no son un recurso efectivo para educar a los niños y niñas, los gritos causan un daño irreparable en los niños y niñas. No debemos educar con gritos ya que afectan al cerebro del niño.

¿Por qué usamos los gritos en la educación de los niños?

Los gritos son un recurso fácil y rápido, pero poco efectivo. Cuando los niños están fuera de control, y no tenemos salida, nosotros también gritamos y al hacerlo también perdemos el control. Toda la situación se nos escapa, y no logramos nada.

Levantar la voz no hace que tengamos más razón, todo lo contrario el grito nos hace perder la razón. Además no usamos el grito después de una reflexión como un medio eficaz para controlar la situación, usamos el grito sin pensar porque no tenemos otros recursos para solucionar la situación.

Los gritos no son provocados por el mal comportamiento del niño, sino por la falta de recursos del adulto, por un agotamiento y una sensación de impotencia y desesperación.

gritos

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¿Cómo afectan los gritos al cerebro del niño?

Los gritos no deben ser usados para educar, porque además de ser improductivos y no conseguir efectos positivos, afectan de modo negativo al cerebro del niño, teniendo efectos negativos en el desarrollo.

Diferentes estudios recientes demuestran que los gritos tienen efectos negativos en el cerebro del niño y en su desarrollo.

  • Cuando un niño es sometido a gritos de manera recurrente, algunas áreas del cerebro, como la ínsula anterior y la amígdala cerebral se activan de manera súbita. Estas áreas se encargan de detectar las amenazas del entorno y activar los mecanismos de alerta necesarios para la protección, la defensa o la huida. Cuando el niño es sometido a gritos se activan las áreas responsables de la alerta y de dar respuesta a amenazas de manera repentina. 
  • El cerebro del niño, es un cerebro en desarrollo, que está aprendiendo patrones de acción que le deberían ser útiles en su desempeño adulto. El niño que ha sido sometido a gritos, será un niño que desarrolle un patrón de alerta muy sensible y tenderá a la hipervigilancia. Algunos estudios demuestran que estos niños responden igual que los soldados después de vivir un conflicto armado, con una hipervigilancia y un estrés extremo hacia el ambiente más cercano. 
  • Además los gritos hacen que se libere cortisol, la hormona del estrés, lo que les genera una sensación de tensión y angustia. 
  • Los niños que reciben muchos gritos como medida de disciplina habitual, aprenden patrones de acción disfuncionales y desadaptativos: pueden desarrollar un patrón de conductas agresivos, o por el contrario una timidez extrema, miedo y sometimiento. En cualquiera de los casos, son conductas que van a repercutir de modo negativo en sus interacciones sociales. 
  • Son niños que están en alerta, en un entorno que debería aportarles seguridad y sentirse protegidos. No obstante viven en alerta, y lo peor es que desarrollan ese patrón de acción y de respuesta como habitual. 

Consejos para dejar de gritar a los niños

Los gritos tienen consecuencias negativas en el desarrollo de los niños y por lo tanto en su bienestar actual y futuro, ¿qué podemos hacer para evitar los gritos? ¿Qué alternativas tenemos?

  • Entiende que los gritos son una señal de pérdida de control y toma conciencia de que no sirven para nada, ya que solo traen consecuencias negativas. 
  • Cuando el niño este descontrolado, no pierdas el control. Recuerda que no es nada personal y que puede ser algo normal, ya que los niños tienen dificultades para controlarse. A veces puede ser útil, respirar, o alejarse unos instantes del conflicto. 
  • Analiza y toma conciencia de las situaciones en las que gritas. Se trata de hacer una reflexión para tener más cuidado en esas situaciones, comprender porque perdemos el control en esos momentos y desarrollar estrategias útiles para ello. 
  • No te culpes, ni tengas expectativas elevadas, es un proceso y el cambio será poco a poco. 
  • Trata de dejar las normas claras y establecer consecuencias, sin gritar y sin perder los nervios. 
  • A veces puedes esperar unos minutos a que los niños se relajen. 

8 Consejos para educar sin gritos

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@educa_aprende

 

1 comment...

  1. Angel Rosado 6 Julio, 2017 a las 1:31 pm

    En algun caso la persona que grita es un poco sorda, pero es uno que otro en particular entendemo y esta muy bueno sus consejos y enseñanzas.

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