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Cuento con valores: La importancia de encontrarse a uno mismo.

Cuento con valores: Solo tienes que llamarte

cuento con valores

Cuento con valores para trabajar la importancia de encontrarse a uno mismo.

Era un día cualquiera, una fría, pero soleada mañana de invierno, el despertador sonaba, pero aquella mañana Damián no se quería despertar. Primero abrió un ojo, tenía mucho sueño y hacía frío y no quería despertarse, estaba tan cansado y además tan calentito dentro de la cama que le daba pereza salir. Oía los ruidos fuera de su habitación, su padre preparaba el desayuno y su madre llamaba a su hermana, el siguiente sería él.

  • Damián despierta cariño, que tenemos que ir al cole.- dijo su madre.

“Un poco más” pensó, y cerró los ojos apretando muy fuerte los parpados, encogió su cuerpo y se cubrió con las sabanas hasta la cabeza.

Debió de quedarse dormido, porque ya no escucho nada más. Cuando despertó, no sabía cuánto tiempo había pasado, pero no escuchaba nada y estaba descansado. Abrió los ojos, el sol entraba por la ventana. Entonces es cuando se dio cuenta, debía de ser muy tarde, las clases debían de haber empezado hacía horas, y ¿por qué él seguía en la cama? ¿Qué había pasado para que sus padres no le hayan despertado para ir a clase?

Salió de la habitación, no se escuchaba nada a su alrededor, todo estaba en absoluto silencio.

-Mamá, papá.

Damián, llamó a sus padres, pero no obtuvo ninguna respuesta. Empezaba a preocuparse, ¿qué estaba pasando? ¿Por qué no había nadie en casa? Y entonces se dio cuenta de una cosa. Su casa no era su casa, al menos no lo era exactamente. Por un lado parecía su casa, tenía las mismas habitaciones, pero todo era diferente. El suelo era de colores, las paredes parecían moverse, los objetos eran algunos más grandes y otros más pequeños y algunos parecían cambiar de forma, y la puerta para entrar o salir no estaba, o al menos él no la encontraba.

Damián estaba perdido, perdido dentro de su propia casa. Recorría todas las habitaciones una y otra vez, dando vueltas, y siempre eran iguales, pero a la vez diferentes. No encontraba a nadie y no encontraba la puerta, parecía que estaba en un extraño laberinto. Tantas vueltas dio, que al cabo de un rato no sabía ya donde estaba, las habitaciones cambiaban y parecían moverse, y ya era imposible saber dónde se encontraba.

Y así pasó mucho tiempo, Damián no sabría decir cuánto tiempo, cuando estás perdido en un laberinto el espacio y el tiempo parecen transformarse. Damián no sabía cuánto tiempo había pasado, pero a él le parecía mucho tiempo, pensaba que incluso días y semanas enteras. Estaba muy cansado, tenía sueño, tenía hambre y tenía ganas de llorar.

Así que se sentó en el suelo con las rodillas levantadas, y pensó me rindo. Y cuando paró, cuando dejo de dar vueltas, todo pareció pararse también. O al menos él podía ver como se movía, podía ver las habitaciones y ver todo lo que mientras se movía no había podido ver. Entonces es cuando lo vio, escrito en la pared, justo enfrente de él, con letras de colores:

“SOLO TIENES QUE LLAMARTE”

Pero ¿Qué significaba eso? Damián comprendió entonces, para encontrarse, para dejar de estar perdido solo tenía que llamarse. Llamarse era la única forma de encontrarse, le pareció muy extraño, ya que nunca antes se había llamado a sí mismo.

Dijo su nombre, y algo curioso ocurrió, le pareció que era la primera vez que escuchaba su nombre. Por primera vez en mucho tiempo, tal vez por primera vez pudo reconocerse, se encontró en su nombre. Se dio cuenta de que nunca se había llamado a sí mismo, nunca se había parado a pensar donde estaba. Y entonces, de nuevo todo volvió a estar en su sitio, su casa ya era su casa, y él estaba de nuevo en la cama. Y se escuchaban ruidos fuera.

Su madre abrió la puerta y dijo:

  • Vamos Damián hijo, que vamos a llegar tarde al cole.

 

Trabajamos con el cuento con valores

A través de la lectura del cuento, los niños y niñas comprenderán que es muy importarse encontrarse a uno mismo. A veces estamos tan ocupados intentando entender lo que ocurre a  nuestro alrededor y buscándonos que lo único que hacemos es perdernos más, como hacía Damián dentro de su propia casa, hasta que ésta se convirtió en un laberinto. A veces solo tenemos que parar, centrarnos en el presente y llamarnos a nosotros mismos. Llamarse a uno mismo implica mirar en el propio interior y ser capaz de definirse.

 

Ficha actividades cuento con valores solo tienes que llamarte

  1. ¿Qué es lo qué paso a Damián?
  2. ¿Por qué crees que se perdió dentro de su casa?
  3. ¿Crees que dar vueltas sin parar era una buena idea?
  4. ¿Por qué se paró?
  5. ¿Cómo crees que se sentía Damián?
  6. ¿Qué pasó, con la casa, cuando se quedó quieto?
  7. ¿Qué es lo que ponía en la pared? ¿Por qué no lo había visto antes? ¿Qué crees que significa?
  8. ¿Por qué crees que al decir su nombre le parecía que era la primera vez que lo escuchaba?
  9. ¿Qué es lo que pasó cuando pronunció su nombre?

 

Celia Rodríguez Ruiz Psicóloga y Pedagoga

@educa_aprende

1 comment...

  1. SILVIA 10 Marzo, 2017 a las 11:33 pm

    Muy buen material, gracias por compartirlo

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