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10 Pautas para actuar ante el trastorno disocial

El trastorno disocial es propio de la infancia y la adolescencia. Es un trastorno que se manifiesta por comportamientos que atentan contra los derechos de las personas y que infringen las normas sociales. La persona con este trastorno desarrolla un grupo de conductas de carácter negativo, de tipo destructivo, distorsionadas y transgresoras de las normas sociales.

Las familias y educadores tienen grandes dificultades para tratar con los niños/as y adolescentes que padecen un trastorno disocial.

El Trastorno disocial

El DSM-IV define el rasgo principal de este trastorno como: “Patrón de conducta persistente en el que se transgreden los derechos básicos de los demás y las principales normas sociales propias de la edad”.

Este trastorno tiene importantes repercusiones en la vida de las personas que lo padecen:

  • Implica un desajuste social, causando un deterioro significativo del funcionamiento a nivel social.
  • Aparecen problemas en el rendimiento académico.
  • El bienestar del niño/a, adolescente se ve perjudicado.
  • Puede asociar problemas de autoestima, estado del ánimo, etc.
  • Tiene consecuencias negativas: es muy probable que en la edad adulta se manifiesten importantes desajustes sociales.

 trastorno disocial

Cómo identificar el trastorno disocial

El trastorno disocial es un problema de comportamiento. Entre las actitudes normales de los niños/as y adolescentes, es lógico que no siempre obedezcan, que cuestionen las normas y traten de saltárselas, e incluso que en algún momento se las salten o se muestren agresivos. La simple aparición de conductas de este tipo no es un indicador de la existencia del trastorno, ya que están conductas aparecen de forma natural y son necesarias para el desarrollo.

No se trata de conductas espontaneadas y aisladas sino de un modo de actuar persistente que provoca un deterioro significativo en el ajuste y funcionamiento del pequeño. Algunas características que pueden alertar de la existencia del trastorno son:

  • Comportamientos agresivosy conductas que no se adecuan a las normas sociales de modo persistente y continuado. Como por ejemplo: mentiras repetitivas, robos continuados, absentismo escolar, peleas, amenazas, agresiones a personas y animales, violencia sexual, etc.
  • Lo normal es que este tipo de comportamiento comience en un contexto y situación conocidos por el menor. Los lugares y las personas son cercanos al pequeño. Estas conductas provocan respuestas negativas y el entorno del niñ@, se vuelve más hostil, incrementándose las conductas disruptivas. Se origina así una cadena de conductas y respuestas hostiles que aumentan el problema.
  • Deterioro en el funcionamiento social y académico. No suelen tener muchos amigos, y su relación con los adultos es poco saludable. Estos niños y niñas no han aprendido a relacionarse adecuadamente, ni a resolver conflictos.

10 Pautas para actuar ante el trastorno disocial

  1. Infórmate sobre el trastorno y comprende al niño/a. Es importante entender que es un tipo de conducta que han aprendido y que es su único recurso para relacionarse, para salir de los conflictos y para aliviar un malestar emocional.
  2. Busca ayuda de profesionales que puedan ayudarte con el trastorno disocial. Trata de coordinar la actuación de profesionales, educadores y familia.
  3. Acepta al niño/a tal y como es. No le juzgues a él/ella sino a su conducta. Muéstrale que le aceptas, quieres y apoyas.
  4. Establece normas claras y explícale las consecuencias de no cumplir las normas.Más que un castigo, deben entender que determinadas acciones tienen sus consecuencias. Los niños/as, están en un periodo de desarrollo y están aprendiendo también maneras de comportarse, deben aprender como tienen que comportarse socialmente.
  5. Desarrolla su empatía o capacidad de ponerse en el lugar del otro.
  6. Aplica una disciplina positiva. No se trata de generar más violencia, pero sí de establecer unas guías que regulen su conducta social.
  7. Evita la sobreprotección y la permisividad, y los castigos y autoridad excesiva. Es importante que interiorice las normas y para ello debe participar democráticamente en las mismas y debe tener algunas normas que cumplir (adecuadas a la edad y nivel de desarrollo).
  8. Actúa como un ejemplo a seguir, los pequeños aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos. Si le muestras modelos positivos de conducta, tenderán a repetirlos.
  9. Crea un clima de confianza, afecto y respeto mutuo.
  10. Proporcionales un ambiente tranquilo y estructurado. Evita la sobrecarga de estímulos y establece rutinas y horarios.

 

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

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